La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA, por su siglas en inglés) ha decidido extender hasta el 12 de mayo la recomendación dirigida a las aerolíneas de evitar operaciones en Oriente Próximo y en la región del Golfo Pérsico. De este modo, el aviso se mantiene vigente durante más de dos meses desde el 28 de febrero, fecha en la que comenzó el conflicto en la zona.
El Boletín de Información sobre Zonas de Conflicto (CZIB, por sus siglas en inglés) mantiene sin variaciones la lista de estados afectados por esta advertencia: Bahrein, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
En el documento se recoge desde su publicación inicial que es “probable” que, en el contexto de la actual intervención militar, se lleven a cabo acciones de represalia contra activos estadounidenses e israelíes en la región, lo que “introduciría altos riesgos adicionales no sólo para el espacio aéreo de Irán, sino también para el de los estados vecinos que albergan bases militares estadounidenses o que se ven afectados de otro modo por las hostilidades y las actividades militares asociadas, incluidas las intercepciones”.
Espacio aéreo "vulnerable"
El CZIB de la EASA subraya además que la disponibilidad de sistemas de defensa aérea capaces de operar a cualquier altitud, junto con misiles de crucero y balísticos, convierte todo el espacio aéreo señalado en “vulnerable” a “riesgos de propagación, identificaciones erróneas, cálculos erróneos y fallos en los procedimientos de interceptación”.
Por ello, el organismo recomienda a las compañías aéreas no realizar vuelos dentro del espacio aéreo afectado en todos los niveles y altitudes, evitar operar por debajo del nivel de vuelo FL 320 en el espacio aéreo de Arabia Saudí y Omán, y establecer un sistema de seguimiento sólido con una evaluación de riesgos actualizada cuando se prevea volar en el espacio aéreo indicado en el punto anterior.