Generali prevé que la inflación en Europa tarde hasta un año en normalizarse

Generali calcula que la inflación europea tocará techo en el segundo trimestre y tardará cerca de un año en volver a niveles previos a la guerra.

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El economista sénior de Generali AM, Martin Wolburg. RALF BERNDT, GENERALI INVESTMENTS
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La división global de gestión de activos del Grupo Generali calcula que la inflación en Europa podría necesitar hasta un año para regresar a los niveles previos al estallido del conflicto en Oriente Próximo.

Desde Generali Investments subrayan que los plazos estarán condicionados por “cómo evolucione el conflicto” y, de forma muy especial, por “cuándo se reabra por completo el estrecho de Ormuz”.

De acuerdo con el escenario central manejado por la gestora, el encarecimiento del coste de la vida tocará techo en el segundo trimestre de este año y retornará a rangos más habituales en torno a un año después.

No obstante, el economista sénior de Generali AM, Martin Wolburg, advierte de que, si el estrecho siguiera cerrado durante un periodo prolongado, las tensiones de oferta se agravarían y aumentarían el impacto negativo sobre la producción derivado de la guerra.

“Esperamos que el estrecho de Ormuz se reabra a su debido tiempo y que la actividad se recupere tras un bache en el segundo trimestre”, señala Wolburg.

El experto califica de “decepcionante” el avance del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,1% intertrimestral en el primer trimestre en Europa, y proyecta un crecimiento anual del 0,8% en 2026 y del 1,1% en 2027.

El documento incide en que el repunte de los costes energéticos está mermando la renta real de los hogares y empresas. A la vez, recuerda que la inflación se aceleró del 1,9% interanual en febrero al 3% en abril.

“Es probable que la inversión se debilite considerablemente. La incertidumbre política ha aumentado notablemente, y la última Encuesta sobre el crédito bancario apunta a un fuerte descenso de la demanda de préstamos relacionados con la inversión”, añade el analista.

Impacto sobre el BCE y la política monetaria

Respecto a la respuesta del Banco Central Europeo (BCE) ante las presiones inflacionistas, Wolburg sostiene que la guerra en Irán ha empujado al supervisor europeo hacia una orientación algo más restrictiva de su política monetaria.

El economista respalda la visión del BCE de que el repunte de los precios será transitorio en su escenario principal, aunque recuerda que la presidenta del organismo, Christine Lagarde, advirtió en marzo que “incluso un breve rebasamiento de la inflación podría justificar un ajuste prudente de los tipos de interés para mantener ancladas las expectativas de inflación”.

Con todo, Wolburg apunta que, desde entonces, los integrantes del Consejo de Gobierno del BCE se han mostrado “más moderados, sin prisas, manteniéndose atentos a los datos y vigilando los efectos de segunda ronda”.

El informe precisa también que los indicadores de fijación de precios se han estabilizado, pero sin evidenciar todavía un repunte amplio de las presiones inflacionistas subyacentes, mientras que el crecimiento de los salarios debería seguir contenido.

Además, el economista de Generali AM argumenta que la debilidad de la actividad y el peligro de que las tensiones de oferta agraven los factores negativos desaconsejan igualmente un incremento de los tipos de interés.

“Vemos una necesidad fundamental limitada de endurecimiento, aunque la lección postpandémica del BCE podría inclinarlo hacia una postura más decidida”, concluye Wolburg.