El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortazar, ha admitido este martes que la implantación de la Inteligencia Artificial (IA) provocará en ciertos sectores "necesidades de ajuste" en sus plantillas.
No obstante, ha matizado que, en el corto plazo, no prevé un efecto relevante sobre el empleo derivado del avance de estas tecnologías en las compañías.
"Nosotros no estamos viendo menos, sino más necesidad de poner más manos a la obra para cambiar y hacer una reingeniería de muchas de las cosas que hacemos para poder avanzar adecuadamente", ha señalado el CEO de la entidad durante su participación en el VII Foro Internacional organizado por el diario "Expansión".
Al mismo tiempo, el máximo responsable del banco con sede en Valencia ha apuntado que, a medio y largo plazo, todavía tienen que "acabar de ver" el alcance de ese impacto. Aun así, ha destacado que la IA permitirá ser "más productivo" tanto al sector financiero como a la organización que dirige.
En relación con las posibilidades que abre la IA según el tamaño de las empresas, Gortazar ha admitido que "la escala es un factor positivo" y que, por ello, desde la óptica de la adopción tecnológica, las grandes entidades disfrutan de una "ventaja".
Sin embargo, el CEO de Caixabank ha puntualizado que el tamaño no será el único elemento determinante. "Yo creo que habrá bancos pequeños y medianos que puedan hacer una transición. Es verdad que en ese aspecto de escala tendrán una desventaja a la hora de comprar tecnología, pero lo pueden compensar con la sencillez", ha remarcado.
Sobre los riesgos que afronta el sistema financiero, el directivo ha insistido en reforzar las defensas como "industria, país, economía, y muy especialmente, como personas", al advertir de que la ingeniería social se ha convertido en "la primera vía de fraude".
En esta línea, el líder de Caixabank ha recordado que prácticamente todos han sufrido episodios de estafa o, al menos, intentos de engaño, y ha defendido que en los próximos años será imprescindible "seguir invirtiendo" para frenar los ciberataques y proteger la seguridad.
Mayor autonomía europea en energía, seguridad y tecnología
Por otra parte, Gortazar ha resaltado la estrecha vinculación entre la evolución de Caixabank y la de la economía española en el contexto actual de incertidumbre geopolítica, marcado por las guerras en Oriente Próximo y Ucrania.
"Nosotros tenemos un tamaño en volumen de negocio en España que es aproximadamente dos terceras partes del Producto Interior Bruto (PIB) del país. No hay ningún escenario en el que a nosotros nos vaya bien y a España no, ni el contrario", ha afirmado.
Del mismo modo, ha puesto en valor la solidez de la entidad para encarar los choques internacionales: "Tenemos tres veces más solvencia de la que teníamos cuando la crisis financiera, y una liquidez ahora de 173.000 millones de euros".
En cuanto al creciente distanciamiento entre Europa y Estados Unidos, el CEO de Caixabank ha defendido la conveniencia de reforzar la autonomía del continente, especialmente en materia energética, de seguridad y tecnológica.
"Tenemos que ir hacia un camino que nos permita tener un mayor colchón propio para aguantar las situaciones y los embates de la geopolítica, pero, al mismo tiempo, hay que mantener un cordón umbilical del que dependemos, que es Estados Unidos en todas estas áreas, e ir gradualmente, pues, consiguiendo la autonomía que necesitamos", ha detallado Gortazar.
Desafíos estructurales y un clima político polarizado
Asimismo, el directivo ha subrayado que los grandes retos estructurales de España —demografía, acceso a la vivienda e infraestructuras energéticas— exigen un "periodo de previsión relativamente largo", dado que no se resuelven "aquí y ahora", sino mediante decisiones cuyos frutos se aprecian "con el tiempo".
En este sentido, ha lamentado que estos retos "no casan bien con el ciclo político, dado el actual entorno de polarización".
Además, el consejero delegado de Caixabank ha expuesto que, en la actualidad, España cuenta con 33 millones de personas en edad de trabajar y 10 millones mayores de 65 años. Para 2050, ha avanzado que, según datos de la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), la población activa se reducirá a 30 millones, mientras que el número de jubilados ascenderá a 15 millones.
Ante este panorama, Gortazar ha concluido que, junto a un aumento de la productividad, será imprescindible "inmigración", aunque ha puntualizado que "hay que ver de qué tipo (formación) y cómo se integra para asegurar que no genere tensión social".