El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha reiterado su disposición de "mano tendida" hacia Tubos Reunidos para encauzar la crisis que atraviesa mediante un "proyecto viable", si bien ha insistido en que corresponde a la compañía asumir el "liderazgo" de la solución.
Hereu ha intervenido este martes en el pleno del Senado en respuesta a una cuestión del Grupo Parlamentario Vasco sobre las actuaciones que prevé el Gobierno para que la firma vasca supere su situación actual, marcada por la reestructuración de su deuda y por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a 301 trabajadores.
Según ha explicado, la posición del Ministerio es de "mano tendida" para articular, entre el Gobierno de España, el Ejecutivo vasco y el resto de administraciones, y en diálogo con la plantilla y la dirección, un "modelo de viabilidad" que permita garantizar el futuro de Tubos Reunidos.
El responsable de Industria ha subrayado que "solo desde el esfuerzo conjunto" será posible dejar atrás esta fase crítica en una empresa de un sector considerado estratégico, con la meta de "minimizar el impacto negativo y marcar una línea estratégica claramente de futuro".
Hereu ha remarcado que Tubos Reunidos es "un proyecto que tiene futuro", aunque ha admitido que resulta "evidentemente" imprescindible abordar la cuestión de la deuda con vistas a su eliminación.
En este sentido, ha recordado que "ponemos a disposición todas las medidas de política industrial desde el ministerio", pero ha precisado que cualquier apoyo debe sustentarse en "un plan de viabilidad que garantice el futuro de esta empresa".
El ministro ha recalcado además que "el Gobierno de España ha estado, está y estará en la solución", en coordinación con el Gobierno vasco y otras administraciones, si bien ha señalado de forma especial a la compañía como actor principal del proceso: "Aquí hay un liderazgo de la propia empresa, que tiene que reformular la estrategia".
Por su parte, Uribe-Etxebarria Apalategui ha instado al titular de Industria a adoptar "medidas efectivas y concretas" y ha avisado de que "las soluciones tienen que ser rápidas y urgentes, so pena de que la empresa entre en concurso de acreedores".
La empresa comunicó el pasado lunes al comité su plan de viabilidad ante las dificultades que atraviesa, con unas pérdidas provisionales de 71,3 millones en 2025. Entre las medidas planteadas se incluye un ERE para 301 empleados de las plantas de Tragapagaran y Amurrio.