La empresa marmolera Intermarmor, con más de cincuenta años de trayectoria y una plantilla que en su momento superó el centenar de empleados, ha puesto en subasta su complejo industrial de Novelda (Alicante) para hacer frente a su liquidación dentro del concurso de acreedores solicitado en marzo de 2024.
La puja, que parte de un precio inicial de 718.000 euros, se encuentra activa en la web de Subastas Trademat hasta el próximo 29 de mayo, según ha detallado la propia plataforma en un comunicado difundido este martes.
La firma recuerda que Intermarmor, creada en 1968, "llegó a convertirse en una de las principales compañías españolas del sector de la piedra natural y el mármol, con una fuerte orientación internacional y una facturación que superó los 25 millones de euros en sus mejores ejercicios".
Asimismo, subraya que la compañía, "controlada desde hace 15 años por una familia de empresarios de origen libanés a través del Grupo Characo, operó hasta tres fábricas de transformación de piedra natural. Su actividad se apoyaba principalmente en la exportación, que llegó a representar más del 80 por ciento de las ventas, y en los últimos años había intentado reforzar su negocio con nuevas inversiones".
No obstante, la plataforma indica que, tras la pandemia, "la compañía comenzó a sufrir un progresivo deterioro financiero tras la pandemia, con menores ingresos y un endeudamiento creciente". Como consecuencia, "la presión financiera obligó a reducir progresivamente plantilla y estructura productiva, pasando de más de cien empleados a apenas medio centenar a comienzos de 2024".
En enero de ese ejercicio, Intermarmor recurrió al preconcurso de acreedores con el objetivo de "intentar negociar una reestructuración de deuda y garantizar su viabilidad". Sobre este proceso, el director y cofundador de Subastas Trademat, Luis María Arnaiz, explica que "la reestructuración significa adelgazar financieramente a una empresa para que sea rentable. Quizá haga falta reducir empleados o líneas de producción, pero es una manera de no cerrar y pasar a cero, sino de mantener parte de la actividad y de los trabajadores".
Sin embargo, en este caso "la negociación con los acreedores no prosperó y apenas unas semanas después presentó el concurso voluntario de acreedores y abrió directamente la fase de liquidación, al considerar inviable la continuidad del negocio", detalla la plataforma, que añade que "se puso en marcha un ERE concursal para extinguir los contratos de los 34 trabajadores que todavía permanecían en la empresa".
Dos naves industriales y parcela anexa en venta
En lo referente a los activos incluidos en la operación, la subasta abarca dos naves industriales con una superficie construida conjunta de 2.129 metros cuadrados, que integran oficinas, zona de almacén y comedor, además de una parcela colindante de 2.156 metros cuadrados, según precisan desde Subastas Trademat.