El banco estadounidense JP Morgan, que actuó como entidad financiadora de EM&E en su entrada y posterior operativa en Indra, ha ido reduciendo de forma paulatina su peso en el capital de la compañía de defensa y tecnología, pasando del 15,3% al 5,9% a lo largo de la última semana, según reflejan los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En concreto, la entidad financiera, que diseñó la estructura de financiación y derivados ligada a la adquisición de la participación de los Escribano en Indra, así como el proceso vinculado a la posterior desinversión, se ha desprendido de casi un 10% de las acciones que ostentaba en la compañía de tecnología y defensa desde marzo de 2025, cuando tenía un 15,272%.
En los últimos días, y en paralelo a la venta de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) de su 14,3% en Indra el 5 de mayo, JP Morgan ha ido soltando diariamente paquetes de acciones, hasta situarse en el 5,971% que controla en la actualidad.
10,55 millones de acciones valoradas en casi 531 millones
Hace exactamente una semana, la firma estadounidense pasó del 15,272% al 11,793%, para, al día siguiente, el miércoles 6 de mayo, vender algo más de un 2% y quedarse en el 9,763% de las acciones de Indra. El jueves, 7 de mayo, JP Morgan decidió desprenderse de otro 2%, hasta el 7,304%, para, finalmente, el viernes quedarse con un paquete accionarial del mencionado 5,971%.
De este modo, en la actualidad la entidad mantiene 10,55 millones de títulos de la multinacional española que, a precios de mercado vigentes, con la acción en 50,32 euros, alcanzan un valor de 530,78 millones de euros. Estos ajustes en la posición de JP Morgan han tenido lugar en paralelo a la operación de desinversión de EM&E, que ha puesto fin a sus tres años como accionista de referencia en Indra.
La firma familiar de los hermanos Escribano entró en la compañía de defensa el 15 de mayo de 2023 con una participación del 3,4%, que elevó al 8% en noviembre de ese mismo año y, posteriormente, al 14,3% en diciembre de 2024, cuando se convirtió en el principal accionista privado de Indra. Para financiar esta expansión, Escribano contó con el respaldo de la banca internacional.
JP Morgan facilitó los fondos necesarios para que la empresa familiar de Alcalá de Henares pudiera asumir una inversión total que superó los 380 millones de euros.
La venta generó plusvalías de más de 900 millones gracias a la fuerte revalorización que los títulos de Indra han experimentado en estos tres años en Bolsa, de los que se calcula que 200 millones irían a parar a los Escribano y el resto a la entidad financiera.
De hecho, EM&E explicaba en un comunicado a la CNMV que la venta de la totalidad de las acciones de su titularidad en Indra supone “la cancelación del derivado financiero ('collar') sobre acciones de Indra, así como la cancelación (una vez se liquide la venta) de la garantía financiera pignoraticia sobre acciones de Indra otorgada en garantía de las obligaciones de EM&E bajo el mencionado 'collar'”.