El Índice de Gestores de Compras de servicios (PMI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos descendió en diciembre hasta los 52,5 puntos desde los 54,1 de noviembre, situándose en su nivel más bajo de los últimos ocho meses, aunque manteniendo una racha de 35 meses seguidos de expansión.
De acuerdo con la agencia S&P Global, la entrada de nuevos pedidos se colocó en su cota más reducida en más de un año y medio, lo que se tradujo en una moderación del ritmo de crecimiento de la actividad hasta su lectura más débil desde abril.
La confianza de las empresas sobre la evolución futura del negocio también se deterioró, al tiempo que el empleo quedó prácticamente congelado, sin registrar avances por primera vez desde febrero.
Al mismo tiempo, los aranceles y el encarecimiento de la mano de obra originaron el mayor aumento de los gastos operativos desde mayo. Ante este repunte de costes, las compañías estadounidenses respondieron trasladando parte de esa presión a los clientes mediante subidas de precios más intensas.
“La actividad empresarial siguió expandiéndose en diciembre cerrando otro trimestre de sólido crecimiento, pero la resistencia de la economía estadounidense está mostrando signos de debilidad”, ha afirmado el economista jefe de S&P Global Market Intelligence, Chris Williamson.
“Estas preocupaciones sobre los costes se ven acentuados por las empresas que informaron en diciembre de un mayor impacto de los aranceles tanto en los costes de los insumos como en los precios de venta, lo que sugiere que podríamos asistir a una combinación poco deseable de ralentización del crecimiento económico y una inflación persistentemente alta a principios del nuevo año”, ha abundado.