El retroceso del teletrabajo en Europa se consolida y se traduce en un aumento del 21% en la actividad de las oficinas en 2026 respecto al año anterior, situando a Madrid entre las ciudades con mayor utilización de estos espacios, de acuerdo con un informe de Kone difundido este martes.
El estudio apunta a que el mercado de oficinas europeo "continúa recuperándose en 2026, aunque en un contexto cada vez más complejo y selectivo", y describe "un punto de inflexión" en esta fase, así como "una brecha creciente" entre las principales urbes del continente.
Entre las diez ciudades europeas analizadas, la diferencia en la actividad de las oficinas alcanza los 52 puntos. Dublín (Irlanda) encabeza el retorno a los puestos de trabajo físicos, con un avance del 43% entre enero de 2026 y enero de 2025 y con incrementos en todos los meses del año, mientras que Rotterdam (Países Bajos) se sitúa a la cola, con un descenso del 9% y solo tres meses en positivo de los doce.
Madrid se posiciona como la segunda ciudad con mayor dinamismo en sus oficinas, con un incremento interanual del 15% y subidas en todos los meses analizados. La capital española sobresale por la estabilidad y el fuerte crecimiento continuado en el uso de sus espacios de trabajo, lo que, según el informe, evidencia "un retorno más evidente hacia formatos laborales presenciales".
En el lado opuesto, Barcelona registra uno de los retrocesos más acusados, con un -5% y aumentos únicamente en la mitad de los meses del año, lo que indicaría "un ecosistema más expuesto a modelos híbridos flexibles y con una menor presión por la presencialidad, especialmente en sectores como el tecnológico y las startups".
En el caso español, las oficinas "siguen desempeñando un papel esencial dentro del tejido económico como infraestructuras estratégicas para la atracción de talento, la localización de sedes corporativas y el desarrollo de servicios empresariales", aunque el mercado atraviesa "una gran transformación marcada por la optimización de espacios, la retención del talento, nuevos modelos de uso y una mayor exigencia" en términos de eficiencia, flexibilidad y experiencia del empleado, según destacan los autores del análisis.
Tras Dublín y Madrid se sitúan Ámsterdam (con un crecimiento del 15%), Londres (12%), París (8%) y Milán (8%), mientras que Berlín (-3%) y Fráncfort (-6%) completan el grupo de ciudades con descensos en la actividad.
"Hoy la cuestión ya no es cuántas personas acuden a la oficina, sino qué espacios siguen siendo relevantes y cómo evolucionarán", señala el director general de Kone en Ibérica e Italia, Giovanni Lorino, en un comunicado de la compañía.
"Creemos que el futuro de las oficinas estará marcado por experiencias fluidas, sostenibles y profundamente digitales: edificios más inteligentes e intuitivos, capaces de atraer a las personas y mantener el dinamismo urbano, redefiniendo cómo y dónde se concentra la demanda de espacios de trabajo en Europa", añade.
El estudio se elabora a partir de los datos de 7.000 ascensores instalados en estas diez grandes ciudades europeas, que acumulan en conjunto más de mil millones de desplazamientos registrados en los últimos cinco años, según la multinacional especializada en ascensores, escaleras mecánicas y soluciones de movilidad en edificios.