La Eurocámara avala recortar la entrada de acero sin arancel y duplicar el gravamen al resto por el exceso mundial

La Eurocámara aprueba recortar el acero libre de arancel y subir al 50% los gravámenes al excedente para proteger la siderurgia europea.

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Pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) LAURIE DIEFFEMBACQ
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El Parlamento Europeo ha aprobado este martes un nuevo marco de defensa comercial para blindar a la industria siderúrgica comunitaria frente al impacto de la sobreproducción mundial, reduciendo en un 47% el volumen de acero que podrá acceder sin arancel al mercado de la Unión Europea y elevando hasta el 50% los derechos aplicados a las importaciones que sobrepasen ese tope.

Con 606 votos favorables, 16 en contra y 39 abstenciones, el pleno de la Eurocámara ha dado su visto bueno al pacto cerrado previamente entre los representantes del Parlamento y del Consejo para reemplazar las salvaguardas comerciales actuales, en vigor desde 2018 y que dejarán de aplicarse el 30 de junio de 2026.

La normativa revisada fija en 18,3 millones de toneladas anuales el tope de importaciones de acero que podrán entrar en la UE libres de aranceles, mientras que los volúmenes que rebasen esa cantidad quedarán sujetos a un gravamen del 50%, frente al 25% que se aplica en la actualidad.

Según los eurodiputados, esta herramienta permitirá responder a las consecuencias del exceso de capacidad global que --advierten-- ya ha supuesto la destrucción de alrededor de 100.000 puestos de trabajo en la siderurgia europea desde 2008.

El reglamento, que aún necesita la ratificación formal del Consejo antes de su aplicación efectiva, incorpora también requisitos adicionales para reforzar la trazabilidad de las importaciones, de forma que el origen del acero se determinará por el país en el que fue fundido y moldeado por primera vez, con la finalidad de impedir que terceros Estados eludan las restricciones mediante transformaciones mínimas.

Además, la Comisión Europea deberá considerar esa procedencia en el reparto de las cuotas por país y realizar una revisión anticipada del alcance de la norma para valorar si es necesario extenderla a un mayor número de productos siderúrgicos.

El compromiso incluye igualmente un tratamiento diferenciado para Ucrania en la asignación de esas cuotas, al estimar la UE que su sector del acero se ha visto particularmente dañado por la guerra con Rusia.