La eurozona bordea la estanflación: el PIB solo avanza un 0,1% mientras la inflación sube al 3%

La zona euro se enfría: el PIB apenas crece un 0,1% mientras la inflación repunta al 3%, con el empleo aún en mínimos históricos.

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El conflicto en Oriente Próximo y su efecto sobre las facturas energéticas está empujando a la zona euro hacia un escenario cercano a la estanflación. Así lo reflejan los últimos datos difundidos por Eurostat, horas antes de la reunión sobre tipos del Banco Central Europeo (BCE), que señalan un repunte de la inflación en abril hasta el 3%, el nivel más alto desde 2023, mientras el PIB apenas creció un 0,1% en el primer trimestre.

En los tres primeros meses de 2026, que solo incluyen el primer mes de guerra en Irán, el producto interior bruto (PIB) de la eurozona se frenó al 0,1%, frente al 0,2% del último trimestre de 2025. El mismo patrón se repitió en el conjunto de la Unión Europea, donde la expansión también se moderó al 0,1% entre enero y marzo, la mitad del ritmo observado entre octubre y diciembre de 2025.

En términos interanuales, comparando con el mismo trimestre de 2025, el PIB desestacionalizado avanzó un 0,8% en la zona euro y un 1% en la UE durante el primer trimestre de 2026.

“La cifra de hoy para el bloque es inferior a la esperada, pero refleja principalmente un fuerte descenso en Irlanda y algunos factores estacionales en la eurozona, más que el impacto de la guerra, cuyos efectos negativos serán más visibles a partir del segundo trimestre”, ha señalado Nicola Nobile, economista de Oxford Economics, que subraya que el dato medio de la eurozona enmascara importantes diferencias entre países, “con una sólida expansión en España”, mientras Alemania e Italia sorprendieron ligeramente al alza.

Según Eurostat, entre los Estados miembros con información disponible para el primer trimestre de 2026, Finlandia (+0,9%) encabezó los incrementos del PIB respecto al trimestre previo, seguida por Hungría (+0,8%), Estonia y España (ambas con un +0,6%). En el lado opuesto, se produjeron caídas en Irlanda (-2%), Lituania (-0,4%) y Suecia (-0,2%).

Aun con la desaceleración de dos décimas en su ritmo de avance, España volvió a situarse al frente del crecimiento entre las grandes economías de la UE, por delante del 0,3% de Alemania, el 0,2% de Italia, el 0,1% de Países Bajos y el estancamiento de Francia.

En esta línea, Peter Vanden Houte, economista de ING, resalta que, aunque el PIB alemán evolucionó mejor de lo previsto, el parón en Francia resultó decepcionante, a lo que se suma la distorsión habitual del crecimiento “atípico” de Irlanda. Por ello, considera que la cifra del primer trimestre ofrece una información limitada, al haber estado apenas condicionada por la crisis energética y de suministros derivada de la guerra en Oriente Medio.

No obstante, el analista alerta de que los PMI y los indicadores de confianza económica de abril apuntan a que el segundo trimestre arrancó con una base más frágil. A su juicio, aún es pronto para determinar si esto desembocará en tasas negativas de crecimiento, pero el efecto sobre la inflación ya se aprecia con claridad.

La inflación de la eurozona escala al 3% en abril

El avance preliminar de inflación de la eurozona divulgado por Eurostat este jueves anticipa una subida interanual de los precios del 3% en abril, cuatro décimas más que en marzo y el mayor encarecimiento del coste de la vida desde septiembre de 2023.

Este aumento de la tasa interanual en abril, segundo mes del conflicto en Oriente Próximo, se explica por una subida del 10,9% del coste de la energía frente al incremento del 5,1% de marzo, mientras que los alimentos frescos se encarecieron un 4,7%, medio punto más que el mes anterior.

Al mismo tiempo, los bienes industriales no energéticos aumentaron su precio un 0,8% interanual, tres décimas más que en marzo, y los servicios registraron un encarecimiento del 3% interanual, frente al 3,2% del mes previo.

Excluyendo la energía, la inflación de la zona euro en abril se situó en el 2,2%, una décima menos que en marzo. La tasa subyacente, que además de la energía excluye alimentos, alcohol y tabaco, también se moderó una décima, hasta el 2,2%.

Entre los países del euro, las tasas anuales más reducidas correspondieron a Finlandia (2,3%), Malta (2,4%), Países Bajos y Francia (2,5%). En el extremo contrario, las más elevadas se registraron en Bulgaria (6,2%), Croacia (5,4%) y Luxemburgo (5,2%).

En España, la inflación armonizada de abril repuntó una décima, hasta el 3,5% interanual, lo que supone un diferencial desfavorable de medio punto respecto al promedio de la eurozona.

Así, la tasa armonizada española fue la más alta entre las grandes economías del euro, por encima del 2,9% anotado en Alemania e Italia.

“La inflación ya refleja el impacto del alza de los precios de la energía”, indica Nicola Nobile, que interpreta que las cifras publicadas anticipan el desafío al que se enfrentará el BCE, con una inflación por encima del objetivo y una actividad económica debilitada.

“Creemos que el banco central no podrá ignorar este shock energético, incluso si lo considera temporal, para mantener ancladas las expectativas de inflación”, añade el experto de Oxford Economics.

Por su parte, Peter Vanden Houte considera que, dado que es probable que los precios energéticos se mantengan altos en los próximos meses, su aportación a la inflación “debería aumentar aún más”, mientras que los alimentos podrían volver a subir hacia finales de año por la escasez de fertilizantes. Tampoco descarta efectos de segunda ronda derivados de la crisis energética, ya que las expectativas de precios de venta se han disparado en todos los sectores, por lo que “es probable que la inflación aumente gradualmente hasta alcanzar el nivel del 4%”.

El paro se mantiene en mínimos históricos en la eurozona

Pese a la pérdida de tracción de la economía en el arranque de 2026, la tasa de paro de la zona euro bajó en marzo al 6,2% desde el 6,3% de febrero, volviendo así a su mínimo histórico, mientras que en el conjunto de los Veintisiete se mantuvo en el 6%.

Eurostat calcula que en marzo de 2026 había 13,22 millones de personas desempleadas en la UE, de las que 10,98 millones residían en la zona euro.

Estas cifras suponen un descenso mensual de 25.000 parados en la UE y de 63.000 en la eurozona. En comparación con marzo del año anterior, el desempleo se redujo en 24.000 personas en el conjunto de los Veintisiete y en 170.000 dentro del área del euro.

Las tasas de paro más elevadas en la UE correspondieron a Finlandia, con un 10,4%; España, con un 10,3%; y Grecia, con un 9%. En el extremo opuesto, Chequia registró un 3,1%; Bulgaria, un 3,2%; y Polonia, un 3,3%.

En cuanto a los menores de 25 años, la tasa de paro juvenil en la UE subió una décima en marzo, hasta el 15,4%, mientras que en la zona euro se mantuvo en el 14,9%.

En valores absolutos, el número de jóvenes sin empleo en la UE alcanzó los 2,97 millones, de los que 2,35 millones se encontraban en la eurozona.

En España, en marzo de 2026 se contabilizaron 2,596 millones de personas desempleadas, de las cuales 460.000 tenían menos de 25 años. De este modo, el paro juvenil se situó en el 24,3%, el porcentaje más alto del bloque comunitario, por delante de Suecia (24,2%) y Finlandia (22,3%).