La hostelería salva la Semana Santa pese al alza de costes y las fuertes diferencias por territorios

La hostelería cierra una Semana Santa globalmente positiva, con turismo nacional al alza, pero con márgenes presionados por costes y fuertes contrastes territoriales.

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Varias personas en unas terrazas en Madrid  Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

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La hostelería española valora en términos generales como positiva la campaña de Semana Santa, a pesar del encarecimiento de los costes, la moderación del gasto de los clientes, la incertidumbre económica y una evolución muy desigual según el territorio, de acuerdo con los datos de Hostelería de España.

En detalle, el 77,6% de los negocios declara haber tenido un comportamiento igual o mejor que en 2025, aunque con una fuerte brecha de resultados según el tipo de destino y la actividad. La campaña se ha apoyado sobre todo en el turismo nacional, con un ticket medio mayoritario de entre 20 y 40 euros, si bien se han detectado segmentos con niveles de gasto sensiblemente superiores.

La evolución, sin embargo, ha sido muy dispar por comunidades, condicionada por la meteorología, el perfil del destino y el peso del visitante nacional, con claras diferencias entre zonas de costa, interior y grandes urbes.

En Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco la campaña ha sido irregular, lastrada por el mal tiempo y una menor llegada de turistas, especialmente en la hostelería de ciudad y en el ocio nocturno. En el centro peninsular (Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha) se han registrado también resultados muy heterogéneos, con debilidad en las grandes capitales por la salida de residentes, frente a un mejor desempeño en destinos de interior turístico y áreas rurales.

En Andalucía predominan los balances positivos, favorecidos por una climatología más benigna, aunque se observan retrocesos vinculados a un menor gasto medio y a la alta dependencia de ciertos días clave. En el Arco Mediterráneo, que agrupa a Cataluña, Comunidad Valenciana y Región de Murcia, el comportamiento ha sido en general más favorable, con el apoyo del turismo nacional y altos niveles de ocupación en la costa, aunque con una fuerte presión sobre los márgenes. En Baleares la evolución ha sido estable, con buena ocupación, pero con gasto contenido y una elevada sensibilidad a la subida de costes.

Pese a estos buenos datos en muchos destinos, la escalada de costes —sobre todo de personal, energía y aprovisionamientos— continúa mermando la rentabilidad, incluso en aquellos establecimientos con buena afluencia. El mal tiempo, la cautela en el gasto y el contexto de incertidumbre económica explican buena parte de los peores resultados.

En términos de facturación, el comportamiento ha sido muy desigual, con resultados extremos tanto al alza como a la baja, reflejando una creciente polarización: negocios muy beneficiados frente a otros claramente perjudicados.

Entre los establecimientos que lograron mejorar, casi dos tercios registraron incrementos de ventas superiores al 5%, y más de un 38% rebasó incluso el 10%, lo que evidencia una demanda concentrada y una buena respuesta del consumo allí donde la afluencia acompañó. En el lado contrario, entre quienes empeoraron, casi la mitad sufrió descensos de más del 10%, lo que indica que, cuando la campaña fue negativa, lo fue de forma intensa, sin apenas puntos intermedios.

La Semana Santa ha estado impulsada mayoritariamente por el turismo nacional, predominante en el 68% de los casos, seguido del cliente local o habitual (22%), mientras que el turismo internacional apenas ha supuesto en torno al 10% del total.

La patronal del sector subraya que este patrón de demanda ayuda a entender tanto la buena evolución de algunos destinos como la contención del gasto en otros, especialmente en zonas con menor atractivo turístico.

SIN IMPACTO DEL CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO

En relación con la presión de los costes, que siguen tensionando la rentabilidad de los negocios, casi un 40% de los hosteleros ha declarado incrementos “importantes”, reflejo del impacto del aumento salarial, cotizaciones y extras en campañas festivas.

Esta dinámica está erosionando los márgenes, incluso en locales con buena facturación, y se consolida como una de las preocupaciones estructurales del sector.

Entre los establecimientos con peores resultados, las causas más repetidas fueron el mal tiempo, la menor llegada de turistas, la contención del gasto y la incertidumbre económica, junto con cambios en los hábitos de consumo, como la reducción de cenas fuera de casa o la concentración de clientes en días y zonas muy concretas.

En este escenario, los hosteleros han minimizado el efecto del conflicto en Oriente Medio sobre la campaña, ya que para el 65% no ha tenido impacto en la actividad durante Semana Santa. No obstante, un 24% sí percibió un efecto negativo, mientras que un 12% considera que pudo favorecer a algunos destinos por el desvío de flujos turísticos.