La Martinuca, la cadena especializada en tortilla española impulsada por 'influencers' como Maria Pombo, Pablo Castellano y Natalia Coll, ha logrado en 2025 más que duplicar su volumen de negocio, alcanzando los 7,3 millones de euros. La compañía planea seguir pisando el acelerador en su despliegue dentro del mercado español en los próximos años y contempla iniciar la exportación de sus tortillas a otros países en el horizonte 2027-2028.
La marca, creada por Víctor Naranjo y Álvaro González junto al respaldo de los citados 'influencers' y de Adrián González, exfutbolista, continúa impulsando su crecimiento en España aprovechando el tirón actual de la tortilla. En este contexto, su resultado bruto de explotación (Ebitda) ha cerrado el ejercicio en positivo y con un margen de doble dígito.
El cofundador y consejero delegado de La Martinuca, Víctor Naranjo, ha mostrado su satisfacción por la evolución del negocio. “Hemos construido un modelo sólido antes de acelerar. La especialización monoproducto nos permite controlar cada variable operativa y generar retornos sostenibles. Nuestro objetivo no es crecer rápido, sino crecer bien”, ha señalado.
La Martinuca se presenta como creadora de la categoría de “tortillería de especialidad”, un concepto que se basa en locales centrados en la excelencia del producto. Este enfoque ha puesto de manifiesto que la apuesta por un único producto, unida a la eficiencia operativa y a una estrategia clara, puede transformar un icono gastronómico nacional en una compañía altamente rentable.
Durante 2025, la firma ha dado un fuerte impulso a su presencia en el territorio nacional. Ha reforzado su red en la Comunidad de Madrid con nuevas aperturas en Alcobendas, Pozuelo y en El Corte Inglés de Sanchinarro, ha consolidado su segundo local 'dine-in' en Mandum y ha desembarcado en Sevilla. Además, inicia 2026 con la llegada de sus tortillas a Valencia. La enseña también ha operado en Beso Beach Ibiza y Formentera, lo que ha servido para constatar que su modelo funciona en ubicaciones de gran rotación.
“Tras afianzar todas las unidades de negocio de Madrid y de Barcelona, abrir en Sevilla e iniciar operaciones en Valencia este mes de marzo, el foco para los próximos 12-24 meses es una expansión nacional estructurada”, ha indicado Naranjo en declaraciones a Europa Press.
En esta línea, la compañía adelanta que concentrará su crecimiento en “plazas urbanas con alta densidad de consumo” y afinidad con la tortilla, como Mallorca, A Coruña o Zaragoza, además de otras zonas con una “escena gastronómica consolidada”. “Apostamos por nuestro concepto de tortilleria de especialidad, nuestros bares fijos de siempre donde maximizamos el retorno por metro cuadrado, operando las tres líneas de negocio ('dine in', 'delivery' y 'take away'), y asegurando que cada nueva unidad mantenga nuestros márgenes de rentabilidad antes de avanzar con la siguiente”, ha añadido.
Una vez consolidada la red en España, La Martinuca considera la salida al exterior como un “paso natural” para escalar su modelo, aunque Naranjo subraya que se hará “desde la rentabilidad estructural, no desde la improvisación”.
“Nuestro plan operativo exige consolidar primero la capilaridad en España para garantizar que el modelo sea 100% replicable de forma estandarizada. A partir de finales de 2026 o inicios de 2027, iniciaremos la fase de análisis formal para la expansión internacional. Estamos evaluando mercados con una fuerte cultura de consumo social y demanda creciente de 'specialty food', como Reino Unido, con Londres como 'hub' natural, Italia con Milán, pero también ciudades estratégicas como París, Ámsterdam o Lisboa”, ha avanzado.
La empresa también detecta oportunidades en Estados Unidos, donde Miami se perfila como “puerta de entrada al continente americano”, y en Oriente Medio y Asia, con Dubai como posible acceso al mercado asiático. “Manejamos el horizonte 2027-2028 para una primera implantación, siempre condicionada a que la adaptación del modelo al mercado local garantice la misma solidez financiera y eficiencia de capital que ya hemos alcanzado en las unidades actuales en España”, ha precisado el directivo.
Según la compañía, tras cinco años de trabajo y mejora continua, ha logrado profesionalizar un producto tradicional mediante una estandarización muy exhaustiva de los procesos, un control riguroso de la merma y una cadena de suministro simplificada.