La secretaria general de la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social (OISS), Gina Magnolia Riaño Barón, ha advertido de un "retraso" en la política salarial de América Latina, en un escenario marcado por las recientes subidas del salario mínimo en varios países de la zona, como Colombia, donde se ha establecido por decreto un incremento del 23,7%.
“Tenemos un retraso en la política salarial en la región porque en muchos países los salarios son por sectores, por lo urbano o por lo rural. No hay una coincidencia”, señaló en una entrevista con Europa Press.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) elabora actualmente una recomendación para establecer salarios mínimos vitales. No obstante, según explica Riaño, “si hay rentas mínimas en los países, a veces esa igualación genera tensiones”.
Por este motivo, aunque los aumentos salariales sean “deseables”, la secretaria general de la OISS considera imprescindible estudiar su impacto para evitar que provoquen una pérdida de incentivos a las pymes a la hora de cumplir con sus obligaciones, ya que estos incrementos implican también mayores costes laborales.
EDUCAR A LOS JÓVENES CONTRA LA INFORMALIDAD
La informalidad laboral continúa siendo el principal desafío para la región, con tasas que en algunos países llegan al 50% o incluso al 70%. Ante esta realidad, Riaño recalcó que "es muy importante que los jóvenes conozcan la seguridad social" y que su incorporación al mercado de trabajo se produzca desde el inicio en empleos formales.
“Un joven que entra en la informalidad, después es muy difícil incorporarlo a la formalidad”, explicó Riaño, motivo por el que la organización impulsa una cultura preventiva que arranque ya en la educación primaria.
La secretaria general de la OISS incidió en que la informalidad lastra la productividad y el crecimiento económico y que, sin estos dos pilares, resulta inviable diseñar políticas públicas capaces de generar avances sociales.
Riaño detalló que "solo cuatro de cada diez trabajadores puede acceder a los sistemas de seguridad social" en América Latina y, aunque desde la OISS se ha reforzado la petición a los gobiernos para que adopten políticas públicas eficaces frente a la informalidad laboral, "en el área rural el 85% de los trabajadores se encuentran en la informalidad".
ENVEJECIMIENTO Y SISTEMAS DE PENSIONES
Al problema de la informalidad se suma el rápido envejecimiento de la población en América Latina, un fenómeno que golpea con especial intensidad a países como Uruguay, Chile o Cuba.
Sobre este aspecto, Riaño considera que la región aún no está preparada para afrontar esta transición demográfica: "Son muchísimas las personas mayores que llegan a la edad de 65 años y no cuentan con acceso a la salud, una seguridad económica en la vejez y tampoco un envejecimiento participativo", indicó.
La secretaria general de la OISS recordó que el gasto sanitario en América Latina se sitúa muy por debajo del umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS): en la actualidad, la región destina alrededor del 3% del PIB, mientras que la OMS sugiere alcanzar el 6%.
Pese a ello, mencionó algunos ejemplos positivos, como el sistema de seguridad social de Uruguay, que ya dispone de redes de cuidados adaptadas a personas en situación de dependencia, y el caso de Costa Rica, que "ha tenido una buena trayectoria histórica en materia de seguridad social".
CUMBRE IBEROAMERICANA
Tras conmemorar en 2024 el 70 aniversario de su fundación, la OISS se dispone a reforzar la cooperación regional en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre de este año.
En esta cita, la OISS destacará el papel del Convenio Multilateral Iberoamericano de la Seguridad Social (CMISS) como referente de colaboración. El convenio fue aprobado en 2007 por 22 países y, desde entonces, ha sido suscrito por 15, quedando todavía cinco pendientes para cubrir toda la región (Cuba, Nicaragua, México, Panamá y Guatemala). De este grupo, México mantendrá reuniones técnicas con la organización para aclarar cuestiones pendientes y Panamá se encuentra cerca de su adhesión.
Al mismo tiempo, la OISS pretende articular la coordinación de este convenio con la normativa europea, con el objetivo de establecer pasarelas que garanticen la portabilidad de derechos a los trabajadores iberoamericanos que han desarrollado su vida laboral tanto en América Latina como en Estados miembros de la Unión Europea. Solo en España, "hay 2,3 millones de latinoamericanos aportando a la seguridad social", aseguró.
La organización celebrará además, de forma paralela a la cumbre, un encuentro con las máximas autoridades de seguridad social de los distintos países para intercambiar experiencias sobre la transformación tecnológica en la gestión de la seguridad social, el diseño de políticas de cuidados y la formalización del empleo vinculado a este ámbito, así como sobre la transversalidad de los sistemas de protección social entre naciones.