La opción de que Christine Lagarde no agote los ocho años de su mandato al frente del Banco Central Europeo (BCE), que concluye a finales de octubre de 2027, ha activado antes de tiempo la batalla por los principales cargos ejecutivos de la institución. El próximo año deberá renovarse la mitad de los seis miembros del Comité Ejecutivo, incluida la presidencia y el puesto de economista jefe, después del relevo en la vicepresidencia previsto para junio de 2026.
El diario “Financial Times” informaba este miércoles de la intención de Lagarde de dejar la presidencia del BCE antes de que finalice su mandato, con el objetivo de facilitar que el presidente francés saliente, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, acuerden un nuevo responsable del banco central de la eurozona antes de las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027.
Desde Fráncfort, un portavoz del BCE ha señalado a Europa Press que la presidenta Lagarde “está totalmente centrada en su misión y no ha tomado ninguna decisión sobre el final de su mandato”.
Mientras se aclara el trasfondo de estas informaciones, en ING Research dan por sentado que se reactivarán las conversaciones entre los gobiernos europeos sobre el reparto de la próxima tanda de vacantes en el BCE. Al mismo tiempo, recuerdan que “es la segunda vez en menos de un año que surgen especulaciones sobre un fin anticipado del mandato de Christine Lagarde”.
En esta línea, Carsten Brzeski ve probable que la sucesión de Lagarde, Philip Lane e Isabel Schnabel se resuelva mediante un gran pacto, en el que Alemania, Francia y España invoquen su derecho informal a contar con un asiento permanente en el Comité Ejecutivo del BCE. Además, dado que la entidad ya ha tenido dos presidentes franceses, las opciones de un tercer mandato francés “son prácticamente nulas”, lo que acota la disputa por la próxima presidencia del BCE “a Alemania y España”, con el neerlandés Klaas Knot como posible aspirante inesperado.
No obstante, el analista considera que la llegada de un presidente alemán al BCE se complica por el hecho de que la presidencia de la Comisión Europea también está en manos de un alemán. “Es muy improbable que tanto la Comisión Europea como el BCE estén dirigidos por dos alemanes”, apunta Brzeski, aludiendo a que el mandato de Ursula von der Leyen concluye en 2029 y que, por ello, cuanto antes se cierre la decisión sobre el BCE, menos opciones tendrá Alemania de ocupar la presidencia.
En una encuesta entre economistas publicada a comienzos de año por “Financial Times”, el español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director del Banco de Pagos Internacionales (BPI), aparecía como principal favorito para presidir el BCE, con un 26% de apoyos, por delante de Klaas Knot, que obtenía un 24%. También figuraban el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, y la actual representante alemana en el Ejecutivo del BCE, Isabel Schnabel, con un respaldo del 14% y del 7% de los consultados, respectivamente.
A finales de enero, la agencia Bloomberg difundió otra encuesta entre economistas en la que el neerlandés Knot se situaba como primera opción para la presidencia del BCE, seguido por el español De Cos, mientras que el tercer nombre con más posibilidades para suceder a Lagarde era el del actual presidente del Bundesbank, Joachim Nagel.
Las candidaturas de De Cos y Knot no se vieron alteradas por la decisión del Eurogrupo de proponer en enero al gobernador del Banco Nacional de Croacia, Boris Vujcic, como sustituto de Luis de Guindos en la vicepresidencia del BCE, ya que el español abandonará el cargo el próximo 31 de mayo.
La designación del croata, de 61 años y sin una adscripción clara al bloque de los halcones o de las palomas del Consejo de Gobierno, no vulnera ninguna de las normas no escritas que rigen el reparto de los puestos clave en el BCE. En cambio, la elección del luso Mário Centeno, exgobernador del Banco de Portugal, como vicepresidente habría reducido las probabilidades de que un candidato español pudiera acceder a la presidencia del BCE.