Los Veintisiete han aprobado este lunes la firma del pacto comercial con México y del nuevo marco para actualizar las relaciones entre la Unión Europea y el país norteamericano, a tan solo una semana de la que será la primera cumbre bilateral entre ambas partes en once años.
Bruselas confía en que la cita sirva para plasmar el “renovado impulso en las relaciones UE-México” mediante la rúbrica de estos textos, en un encuentro previsto en México el próximo 22 de mayo, al que asistirán la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Tras el visto bueno de los Estados miembro, el Acuerdo Comercial Provisional podrá aplicarse de forma temporal una vez sea firmado por las dos partes. No obstante, tanto este como el Acuerdo de Asociación Estratégica Política, Económica y Cooperación deberán recibir posteriormente la aprobación del Parlamento Europeo y de los 27 para su ratificación y entrada en vigor plenas.
En cuanto al acuerdo de modernización de las relaciones, que persigue consolidar una “asociación estratégica integral”, la Unión Europea prevé que aporte beneficios concretos a más de 45.000 empresas comunitarias que venden sus productos en México, en su gran mayoría pequeñas y medianas compañías.
“Estos acuerdos representan un paso fundamental en la modernización de la asociación de la UE con México, sustituyendo el marco vigente establecido en el año 2000 y reflejando la evolución de las relaciones bilaterales hacia una asociación estratégica integral”, ha indicado el Consejo de la Unión Europea en un comunicado.
Por su parte, el ministro de Comercio de Chipre, Michael Damianos, cuyo país ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo, ha subrayado que “la decisión marca un hito importante para la UE y su larga alianza con México. Al avanzar con estos acuerdos, profundizamos nuestra cooperación con un socio de confianza e impulsamos la agenda más amplia de la UE para diversificar sus relaciones comerciales globales”.
El nuevo marco cubre un amplio abanico de ámbitos, entre ellos seguridad y justicia, desarrollo sostenible y lucha contra el cambio climático, transformación digital y Derechos Humanos, con la intención de reforzar la defensa de principios compartidos como el Estado de derecho, el multilateralismo y la protección de los derechos fundamentales.
En este contexto, la UE y México se comprometen a mantener un diálogo periódico de alto nivel sobre Derechos Humanos, seguridad y justicia, así como sobre las mejores vías para abordar, prevenir y combatir la corrupción.
Respecto al componente estrictamente comercial, el acuerdo pretende “impulsar significativamente” el acceso al mercado mediante la supresión de la mayoría de los aranceles aduaneros aún vigentes, la mejora del acceso a la contratación pública y la creación de nuevas oportunidades en materia de inversiones y prestación de servicios.
Según detalla el Consejo de la UE, el pacto suprimirá los elevados aranceles que todavía pesan sobre exportaciones clave de la UE, en especial productos agroalimentarios, y reforzará las condiciones para sectores como la maquinaria, la industria farmacéutica y los equipos de transporte. Además, garantizará la protección de cientos de indicaciones geográficas europeas, con el fin de salvaguardar en el mercado mexicano los productos regionales diferenciados de alimentación y bebidas.
El acuerdo también intensifica la cooperación en el ámbito de las materias primas críticas e incorpora normas avanzadas en materia de aduanas y facilitación del comercio, protección de la propiedad intelectual, contratación pública, comercio digital y competencia, junto con cláusulas destinadas a asegurar una competencia en igualdad de condiciones entre las empresas europeas y mexicanas.
Por último, el texto incluye un capítulo “exhaustivo” sobre comercio y desarrollo sostenible, que recoge compromisos jurídicamente vinculantes en derechos laborales, protección del medio ambiente y acción climática, así como mecanismos para garantizar la participación activa de la sociedad civil.