Las infraestructuras gasistas se consolidan como un elemento esencial para la estabilidad del sistema energético español, gracias a su capacidad para transportar gas y cubrir puntas de demanda asociadas tanto a episodios climáticos extremos como a aumentos puntuales del consumo eléctrico, de acuerdo con un informe de Deloitte para Fundación Naturgy.
En los últimos años se ha observado una clara divergencia entre la evolución de los máximos diarios de demanda de gas y la demanda media anual. Así, aunque la demanda media diaria se ha mantenido estable en torno a 0,95 teravatios hora (TWh) al día en los periodos 2015-2019 y 2020-2024, la punta diaria ha repuntado un 7%, desde 1,5 TWh/día hasta 1,6 TWh/día, lo que pone de manifiesto una mayor presión operativa sobre la red.
Esta brecha entre la demanda media y la demanda punta evidencia la importancia de contar con redes de gas e infraestructuras dimensionadas para garantizar una respuesta “fiable y flexible” en los momentos de mayor tensión del sistema, según subrayó Alberto González-Salas, socio de Energía en Deloitte.
El estudio recalca que esta capacidad de respuesta resulta determinante tanto para el suministro eléctrico como para los usos térmicos tradicionales. En el ámbito eléctrico, el gas se configura como un vector energético estratégico, al actuar como principal herramienta de flexibilidad para respaldar la operación cuando cae la producción renovable, un rol de respaldo que se ha reforzado tras el apagón eléctrico del 28 de abril de 2025.
A más renovables intermitentes, mayor necesidad de gas natural
González-Salas incidió en que, a medida que se integran más renovables intermitentes en el sistema, aumenta también la probabilidad de déficits puntuales de generación, lo que conlleva la necesidad de disponer de “más gas natural” que aporte potencia firme y flexible.
En este contexto, la demanda punta de gas vinculada al sistema eléctrico muestra una tendencia al alza, con un incremento del 31%, al pasar de 0,51 TWh/día en el periodo 2015-2019 a 0,67 TWh/día entre 2020-2024, alcanzando además un máximo histórico en 2022 de 0,80 TWh/día.
El informe también constata que los máximos de demanda eléctrica guardan una correlación con mayores niveles de generación eléctrica con gas, debido a la rápida capacidad de respuesta de estas centrales ante situaciones de fuerte demanda de electricidad. De hecho, el tramo alto de la demanda diaria de gas en jornadas de elevada demanda eléctrica es hoy 1,8 veces superior al registrado hace una década.
Mayor protagonismo tras el apagón eléctrico
El documento destaca que la relevancia de la generación con gas se ha intensificado desde el cero eléctrico, reforzando la seguridad de la operación del sistema. Desde entonces, la producción eléctrica total a partir de gas ha aumentado más de un 50% respecto al mismo periodo del año anterior y, en el ámbito de las restricciones al programa diario, la participación de la generación con gas se ha disparado un 138%.
Un cuarto del consumo de energía primaria en España
En términos globales, el consumo nacional de gas ronda los 326 TWh anuales, lo que supone cerca del 25% del consumo total de energía primaria en España. Se trata del segundo vector energético del país, solo superado por los productos petrolíferos.
En el ámbito doméstico, el informe resalta su protagonismo en los usos térmicos, siendo el vector más utilizado para este fin y dando servicio a unos 20 millones de personas, alrededor del 43% de la población, repartidas en unos 1.800 municipios.
Con más de 96.000 kilómetros de redes, almacenamiento estratégico, plantas de GNL y una elevada diversificación de orígenes de suministro, el sistema gasista español ofrece un valor diferencial en el contexto europeo.
Deloitte señala además que la red de gas se configura como un activo clave para el desarrollo del biometano, un gas renovable 100% compatible con la infraestructura actual y con los equipos de consumo existentes. España dispone de un importante potencial de producción asociado a residuos agrícolas, ganaderos y urbanos.
Nuevo marco regulatorio y papel en un sistema net-zero
De cara a la revisión del marco retributivo del sector gasista para el periodo 2027-2032 por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la consultora considera imprescindible avanzar hacia un esquema regulatorio que permita aprovechar “plenamente” el potencial de la red y su función en un sistema ‘net-zero’.
Para ello, propone reconocer el valor estructural de la infraestructura gasista, impulsar su modernización y digitalización, e incorporar mecanismos eficientes de conexión al biometano, incluyendo posibles fórmulas de cofinanciación, además de asegurar una transición ordenada y sostenible en términos económicos.
El informe concluye que reutilizar la infraestructura existente resulta más eficiente y responsable que desmantelar o duplicar redes, ya que reduce las necesidades de inversión, limita los impactos ambientales, acelera la transición energética y optimiza el aprovechamiento de activos ya amortizados.