Los ingresos mundiales de la industria de las telecomunicaciones pasarán de 1,15 billones de dólares (992.000 millones de euros) en 2024 a 1,32 billones de dólares (1,139 billones de euros) en 2029, lo que implica una tasa media de avance anual del 2,8%, de acuerdo con el informe “Global Telecom Outlook”, elaborado por PwC y difundido este miércoles.
El estudio subraya que se trata de un crecimiento contenido, sobre todo si se tiene en cuenta que las operadoras llevan años acometiendo fuertes desembolsos para levantar grandes autopistas de información que permitan el despliegue del 5G y la llegada masiva de la fibra óptica a hogares y compañías.
Pese al aumento de la facturación conjunta de las telecos, el ingreso medio por usuario (ARPU) continuará descendiendo a escala internacional. El ARPU móvil bajará de 6,32 dólares (5,44 euros) en 2024 a 6,20 dólares (5,34 euros) en 2029, mientras que el de la banda ancha fija apenas variará y seguirá por debajo de los 20 dólares (17,24 euros) por cliente.
Esta reducción se produce en un entorno en el que el tráfico de datos se ha disparado por el empuje del vídeo en streaming, los servicios digitales y el uso creciente de aplicaciones de inteligencia artificial (IA).
La socia responsable del sector Telecomunicaciones de PwC, Vanesa González, ha señalado que “el sector está entrando en un punto de inflexión”. “Los operadores han creado las autopistas digitales que hoy permiten el uso masivo de datos y servicios inteligentes, pero llevan años sin conseguir capturar ese valor en forma de mayores ingresos por usuario”, ha remarcado.
IA y centros de datos, nuevo superciclo inversor
Mientras el ciclo de inversión en fibra y 5G se aproxima a una etapa de madurez, la expansión de la economía digital y el auge de la IA están dando lugar a un nuevo “superciclo global de inversión” en centros de datos, capacidades de computación avanzadas y conectividad de muy altas prestaciones.
Grandes corporaciones, proveedores de servicios en la nube a gran escala (‘hyperscalers’) y Administraciones Públicas están acelerando la puesta en marcha de infraestructuras concebidas para gestionar de forma eficiente la demanda creciente ligada a la inteligencia artificial. Esto exige redes con latencias muy bajas, más capacidad de intercambio de información entre centros de datos, arquitecturas más densas y resilientes y soluciones de conectividad cada vez más especializadas.
En este escenario, el informe identifica una ventana estratégica para que las operadoras de telecomunicaciones recuperen peso en la cadena de valor digital, siempre que adapten su forma de operar y prioricen inversiones selectivas dirigidas a cubrir estas nuevas necesidades.
Tendencias que marcarán el futuro del sector
El “Global Telecom Outlook” recoge varias tendencias clave en la transformación del sector. Una de las más destacadas es el fuerte repunte del tráfico de datos, muy vinculado al uso intensivo de aplicaciones basadas en IA, que obliga a reforzar unas infraestructuras sometidas a una demanda cada vez más exigente.
Sin embargo, ese aumento de consumo de datos no se traslada a un mayor ingreso por usuario, lo que incrementa la presión sobre unos activos de red que deben soportar volúmenes crecientes sin que el retorno económico evolucione al mismo ritmo.
El documento también señala que la inversión en redes entra en una etapa más selectiva. Tras varios años de despliegues masivos, el desarrollo del 5G se focalizará en casos de uso con rentabilidad clara, como soluciones para empresas, redes privadas o el network slicing, una de las funcionalidades más avanzadas del 5G.
De forma paralela, la expansión de la fibra se dirigirá hacia zonas con verdadero potencial de crecimiento empresarial o donde la rentabilidad esté más garantizada.
La IA se afianza, además, como un vector de eficiencia para las telecos. Su uso permite automatizar tareas, anticipar incidencias, optimizar la planificación de las redes y recortar costes operativos, aunque al mismo tiempo obliga a disponer de infraestructuras mucho más sofisticadas para absorber el aumento de capacidad y complejidad que genera su propia adopción.
El informe sitúa también a la geopolítica como un elemento cada vez más influyente. Calcula, por ejemplo, que el endurecimiento de los aranceles en Estados Unidos (que podrían subir de 76.000 millones de dólares --65.520 millones de euros-- actualmente a casi 697.000 millones de dólares --600.000 millones de euros--) está encareciendo el hardware, tensionando la cadena de suministro y añadiendo incertidumbre a las decisiones de inversión de las compañías de telecomunicaciones.
La creciente fragmentación del mercado mundial está impulsando la diversificación de proveedores, el refuerzo de infraestructuras más resilientes y el despliegue de modelos de nube de carácter local, especialmente en Europa y Oriente Próximo, en un contexto en el que la soberanía digital gana peso como prioridad estratégica.