El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha reiterado este jueves, a su llegada a una cumbre informal de dirigentes de la UE, que el bloque comunitario debería suspender los desembolsos de ayuda a Ucrania y redirigir esos fondos a reforzar la competitividad de Europa, insistiendo en que “la guerra es mala para los negocios”.
“Lo primero es parar la guerra. La guerra es mala para los negocios. Hay que buscar la paz”, ha manifestado ante los medios a su entrada en el “retiro” de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, celebrado en el castillo de Alden Biesen (Bilzen), en el este de Bélgica y muy próximo a la frontera con Países Bajos.
El líder de Hungría ha sostenido que “no se manda el dinero a otro cuando tú lo necesitas para competitividad”, por lo que, en su opinión, la Unión Europea no debería “enviar dinero a Ucrania”.
“En tercer lugar --ha apuntado-- hay que reducir tanto como sea posible el precio de la energía. Es muy simple”, ha zanjado Orbán antes de incorporarse al debate a Veintisiete sobre cómo reforzar la competitividad europea, una discusión en la que los líderes valoran recurrir a la cooperación reforzada, es decir, a una Europa a dos velocidades, para sortear el requisito de unanimidad y sacar adelante reformas que siguen pendientes.