Podemos, PNV y PSE pactan en Euskadi un impuesto turístico más ambicioso, justo y adaptado a cada municipio

Podemos, PNV y PSE-EE pactan un impuesto turístico en Euskadi más progresivo y flexible, con siete enmiendas clave y tarifas reforzadas en zonas de alta presión.

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Los dirigentes de Podemos Richar Vaquero, Miren Echeveste y Victor Lasa, en San Sebastián PODEMOS EUSKADI
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Podemos Euskadi ha cerrado un acuerdo con PNV y PSE-EE sobre el proyecto de norma foral del impuesto a las estancias turísticas que se está tramitando en las tres Juntas Generales, y que permitirá que la comunidad disponga de un gravamen "más ambicioso y más justo para compensar el impacto negativo que está generando el turismo entre la ciudadanía", además de estar "adaptado a la realidad" de cada ayuntamiento.

El pacto implica que el texto de la norma foral integrará las siete enmiendas registradas por Podemos. Con ello, la regulación incorporará una tabla de tarifas "más ambiciosa y más progresiva", reforzando sobre todo la capacidad de intervención en zonas con fuerte presión turística, como los cruceros o las viviendas de uso turístico.

El coordinador general de Podemos Euskadi, Richar Vaquero, la portavoz en las Juntas Generales de Gipuzkoa, Miren Echeveste, y el portavoz en el Ayuntamiento de San Sebastián, Victor Lasa, han comparecido en rueda de prensa en la capital guipuzcoana para detallar el contenido del acuerdo, que han descrito como una "excelente noticia".

Según han indicado, Podemos ha conseguido que la norma otorgue "mayor flexibilidad a los ayuntamientos, que tendrán "más herramientas para adaptar el impuesto a su realidad, en base a la intensidad turística que soportan, ya sea para aplicar un recargo o para liberarse de la carga burocrática de la aplicación del impuesto", entre otras medidas relevantes.

El texto introduce la noción de 'intensidad turística' —la proporción entre plazas turísticas y población residente— con el fin de ofrecer más margen de actuación a los municipios con mayores cargas derivadas del turismo, y al mismo tiempo eximir de la tramitación del impuesto a aquellos con una intensidad muy reducida.

Asimismo, se adecúa el tributo "la realidad del modelo turístico actual" al ampliar el número máximo de noches sometidas a gravamen, de forma que exista "una mayor coherencia entre el impacto de las estancias turísticas y su contribución", han explicado. Paralelamente, han precisado que se han añadido "importantes mejoras desde el punto de vista social", entre ellas la extensión de la exención por discapacidad y dependencia a las personas acompañantes.

"Euskadi va a contar con un impuesto turístico más progresivo, más flexible y más útil para los ayuntamientos. No todos los municipios viven las misma realidad y, gracias a Podemos, esta norma por fin empieza a reconocer esa diferencia con un impuesto que está más adaptado a la realidad de nuestros pueblos y ciudades", ha destacado Vaquero.

"El tiempo ha demostrado que teníamos razón y que era necesario implementar un impuesto turístico que fuera además ambicioso. Para Podemos Euskadi era importante avanzar hacia un modelo turístico más sostenible, más equilibrado y más compatible con la vida de la gente. Y, precisamente, eso es lo que empezamos a hacer hoy con este acuerdo", ha insistido.

Siete enmiendas clave al nuevo impuesto turístico

La primera de las siete modificaciones incorporadas al proyecto de norma foral sobre el impuesto a las estancias turísticas amplía la exención a las personas con un grado de discapacidad, haciéndola extensiva también a sus acompañantes. El borrador inicial de las diputaciones solo contemplaba la exención para personas con discapacidad y con dependencia de grado II y III.

Con el cambio introducido, la exención alcanzará tanto a quienes acrediten un grado de discapacidad igual o superior al 65% o una situación de dependencia de grado II o III, como a la persona que les acompañe, con un máximo de un acompañante por cada beneficiario.

Otra de las enmiendas amplía los tramos de tarifas y establece una mayor carga para las viviendas de uso turístico y los cruceros, considerados actividades con un impacto más intenso sobre el territorio, los servicios públicos y el acceso a la vivienda.

La tabla definitiva fija, en los establecimientos hoteleros de 5 estrellas o categoría equiparable, tarifas de entre 4,50 y 6,50 euros; en los de 4 estrellas o similar, entre 3,50 y 5,50 euros; en los de 3 estrellas o equivalente, entre 1,50 y 3,50 euros; en los de 2 estrellas o equivalente, entre 1,00 y 2,50 euros; y en los de 1 estrella o categoría similar, entre 0,75 y 1,75 euros.

En las pensiones el rango será de 0,75 a 1,75 euros; en apartamentos turísticos, de 1,50 a 3,50 euros; en campings y otras fórmulas de acampada, de 0,75 a 1,75 euros; en agroturismos, de 0,50 a 1,25 euros; y en casas rurales y albergues, de 0,75 a 1,75 euros.

Para las viviendas de uso turístico cedidas en su totalidad y las viviendas particulares para uso turístico cedidas por habitaciones, la horquilla se sitúa entre 4,50 y 6,50 euros, mientras que en las embarcaciones de crucero turístico la tarifa oscilará entre 6,00 y 7,00 euros.

Además, se incrementa de cinco a seis el límite máximo de días sometidos al impuesto, con el fin de ajustarlo al funcionamiento del turismo actual, y se incorpora formalmente el indicador de 'intensidad turística' para "dotar de mayor flexibilidad a los ayuntamientos que más sufren el turismo". Podemos Euskadi ha subrayado que este parámetro "es clave para medir de forma objetiva la presión turística y permite diseñar políticas más ajustadas a la realidad de cada municipio".

Igualmente, se amplían los supuestos en los que los consistorios podrán aplicar una bonificación de hasta el 100% de la cuota, teniendo en cuenta no solo el número de plazas de alojamiento, sino también el nivel de intensidad turística. En concreto, esta bonificación se podrá aplicar tanto en municipios con hasta 25 plazas como en aquellos con menos de un 1% de intensidad turística y hasta 75 plazas alojativas.

Las enmiendas también prevén ampliar los casos en los que los ayuntamientos pueden fijar un recargo de hasta el 50% sobre la cuota del impuesto, incorporando de nuevo el criterio de intensidad turística junto al volumen de plazas. En particular, este recargo se permitirá en municipios con más de 750 plazas de alojamiento, así como en aquellos con más de 5.000 habitantes cuando la intensidad turística sea igual o superior al 10%.

"No se trata solo de recaudar más, sino de reforzar la capacidad de intervención pública allí donde existen mayores tensiones sobre la vivienda, los servicios públicos y el entorno urbano, garantizando que quien más impacto genera contribuya en mayor medida", han indicado.

La norma foral incorpora también, a propuesta de Podemos, la obligación de evaluar y revisar el impuesto cada dos años desde su entrada en vigor. Para ello se ha añadido una disposición adicional que establece un seguimiento periódico de sus efectos y la posibilidad de ajustar las tarifas en función de los resultados, en coordinación con la Mesa de Turismo de Euskadi.

La nueva regulación acordada se someterá a aprobación este miércoles en la comisión de las Juntas Generales de Gipuzkoa y, posteriormente, deberá ser refrendada por el Pleno de la Cámara foral. En Araba está previsto que se vote a finales de mes, mientras que en Bizkaia aún no se ha fijado la fecha para su aprobación definitiva.