Precio de la gasolina y del gasóleo: ¿por qué sube si el petróleo que están vendiendo se compró hace meses?

El misterio del precio del carburante: ¿por qué no baja con el petróleo y sigue subiendo incluso el diésel renovable de Repsol?

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El precio de la gasolina subió incluso antes de que subiera el del petróleo. Jesús Hellín/Europa Press.

El precio de la gasolina subió incluso antes de que subiera el del petróleo. Jesús Hellín/Europa Press.

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Desde el pasado lunes, 2 de marzo, según FACUA, la subida del precio del gasóleo supone ya una media de 40,4 céntimos, nada menos que un 27,8%. En cuanto al precio de la gasolina 95, el incremento medio desde ese lunes alcanza los 19,9 céntimos, un 13,2%. Es decir, el aumento del coste de los carburantes en la gasolinera se anticipó incluso al aumento en el precio del petróleo.

El pasado martes, señalan también en FACUA, y pese a la bajada del petróleo, las gasolineras encarecieron otros 8,4 céntimos el litro de gasóleo. Ergo, entre el 2 de marzo y hoy, el gasóleo, de media, ha pasado de costar 1,456 euros por litro a 1,860. Y la gasolina 95 ha subido de 1,502 a 1,701 euros por litro.

Ante esto, son muchos los consumidores que se hacen una pregunta muy lógica: ¿por qué sube el precio de la gasolina, si el petróleo que me están vendiendo lo compraron hace meses, mucho antes de la subida de precios provocada por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán? Y hay una respuesta. Otra cosa es que sea convincente.

“Cohetes y plumas”

A esta pregunta ha contestado a través de X el economista Juan Luis Jiménez. Su respuesta comienza con un interrogante: “¿Tiene la sensación que cuando sube el precio del barril de crudo, gasolina y diésel aumentan su precio de inmediato en las gasolineras, pero cuando baja no lo hace tan rápido? Pues es cierto, y ya está sucediendo en España, con una explicación: la falta de competencia”.

En momentos de incertidumbre en los mercados petrolíferos, como el actual por la guerra en Oriente Medio, continúa Jiménez, “los modelos de “cohetes y plumas” (rockets and feathers) explican un comportamiento de las empresas minoristas (y mayoristas) que afecta negativamente a los consumidores”.

La idea es sencilla: “Ante subidas del coste de la materia prima, el precio minorista sube inmediatamente, aunque el petróleo que se vende hoy haya sido comprado meses atrás. Pero cuando ese mismo coste baja, el precio minorista tarda mucho más en actualizarse y bajar”.

El motivo principal, reitera, “es que la falta de competencia entre las estaciones de servicio, y en toda la cadena de suministro, lleva a que paguemos más por gasolina y diésel, sobre todo en estos momentos, agravando riesgos de inflación en el país”.

¿Y qué se puede hacer? Según el economista, poco: “Seguimos dependiendo del petróleo, el mercado tiene reducida competencia y actuamos por expectativas (anticipando subidas, muchos van a repostar ya, agravando aún más el aumento de precios). Pero sí estoy seguro de lo que no se debe hacer: volver a subsidiar el consumo de combustibles, como hizo el Gobierno en 2022. Porque, recuerden, en aquella ocasión las petroleras aumentaron precios debido al subsidio, quedándose con más de 850 millones de euros públicos”.

Sube el precio del combustible 100% renovable

Es inevitable que surjan multitud de dudas, como la que le ocupa a Adolfo Díaz-Bautista, profesor de Derecho Romano en la Universidad de Málaga que, también a través de X, le hizo esta pregunta a Repsol: “Si el Diesel Nexa de Repsol es de origen vegetal y no procede del petróleo, ¿por qué ha subido a casi 2 €/litro a partir de la guerra de Irán?”

Y esta fue la respuesta que le dieron desde la empresa: “A pesar de que el Diesel Nexa origen 100% renovable se produce a partir de materias primas orgánicas, su precio, como el del resto de combustibles, está ligado a los mercados energéticos internacionales”.