El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha quitado hierro este miércoles al audio del maquinista del tren Iryo que descarriló en Adamuz (Córdoba) y ha precisado que entre las dos comunicaciones que realizó con el centro de control de Atocha (Madrid) transcurrieron entre tres y cuatro minutos.
Asimismo, ha matizado que el choque de los vagones descarrilados con el Alvia que circulaba hacia Huelva se produjo en menos de 9 segundos y no en 20, como se difundió en un primer momento.
El titular de Transportes, en una entrevista en Telecinco recogida por Europa Press, ha relatado que se produce una primera llamada del maquinista en la que avisa de un “enganchón” en el tren, una vez detenido el convoy. “Es lo que él cree que ha sucedido. Él no se ha bajado del tren y las cinco primeras unidades del Iryo están completamente intactas. No se han caído ni las bandejas, los viajeros ni se han enterado y el maquinista tampoco”, ha señalado.
En una segunda comunicación, efectuada entre tres y cuatro minutos después, Puente ha indicado que el maquinista informa al centro de control de que “no es un enganchón”, sino un descarrilamiento, y que el tren está invadiendo la vía colindante, por lo que solicita que se interrumpa la circulación.
“¿Qué es lo que le dice entonces el centro de control? Que no hay ningún tren llegando porque el Alvia ya había pasado y el choque ya se había producido. Además, el maquinista del Iryo ni siquiera ve el Alvia porque está casi a un kilómetro y la zona está completamente a oscuras”, ha añadido Puente.
“Yo entiendo que el audio genera confusión, pero lo que sí tenemos absolutamente determinado es el punto del impacto, que está mucho más atrás del punto de detención del tren. Por lo tanto, cuando el tren se detiene, el impacto ya se ha producido”, ha puntualizado.
“Y sabemos el gap que ha habido entre el descarrilamiento y el impacto. Se ha hablado de 20 segundos, ahora parece que el impacto es casi simultáneo, de menos de 9 segundos. El audio sólo tiene un valor ilustrativo, sobre todo de que el maquinista no fue consciente de que había chocado contra otro tren y de que había descarrilado hasta que bajó del tren”, ha añadido el ministro.
“Marcas” en los bogies y origen aún sin aclarar
Puente ha confirmado igualmente la existencia de “marcas” en los bogies de los cinco primeros coches del Iryo —los que no llegaron a descarrilar— y ha apuntado que “es posible incluso y es algo que se está analizado que los dos o tres trenes que pasaron anteriormente tienen marcas similares”.
“La cuestión ahora es ver por qué se han producido esas marcas, qué es lo que las ha hecho, si había algo sobre las vías, si era la propia vía que estaba empezando a romperse. Es decir, en este momento no es posible establecer una conclusión. Ese es un dato que ha aparecido y que forma parte del cúmulo de pruebas que se están en este momento acumulando, pero no podemos en este momento extraer una conclusión de qué es lo que produce esa marca en los bogies”, ha subrayado.
En relación con las insinuaciones de un sindicato ferroviario minoritario sobre el uso de materiales ‘low cost’ en la vía donde tuvo lugar el siniestro de Adamuz, el ministro ha tildado esa acusación de “barbaridad”.
“Esta es una obra contratada para renovar vía en la que se han empleado todos los materiales. A resultados de la investigación, veremos si eso no es así, pero le aseguro que no se contratan obras 'low cost', no sé quién puede decir semejante barbaridad. Esto es una vía renovada, la renovación concluyó en mayo del año pasado, se ha sometido a todas las pruebas de fiabilidad que establece el protocolo de Adif. En el mes de octubre tuvo una prueba geométrica y en el mes de noviembre, finales de noviembre, no hacía ni dos meses del accidente, tuvo una prueba dinámica. Tuvo la prueba de inspección a pie, que se hace también una al año, la tuvo el 5 de noviembre. Por tanto, es una vía que cumplía con todos los parámetros de seguridad que están establecidos en la normativa”, ha garantizado.
Respecto a las labores en el punto del siniestro, Puente ha indicado que ya se ha procedido a izar parte de los coches del Alvia accidentado, sin que se haya localizado ninguna víctima adicional a las 42 ya registradas, aunque las denuncias por desaparición alcanzan las 43.
“Eso no quiere decir que no sea posible la aparición de una última persona pero yo creo que estamos ya muy cerca de cerrar el gap entre el número de desaparecidos y el número de cuerpos encontrados”, ha zanjado.