La división de modernizaciones de Schindler ha experimentado incrementos de dos dígitos tras la entrada en vigor de la nueva Instrucción Técnica Complementaria (ITC) de ascensores, una regulación destinada a reforzar la seguridad de estos equipos, efectiva desde el 1 de julio de 2024.
Tal y como ha detallado la compañía en una nota, Schindler ha logrado un avance del 30% en valor en las modernizaciones parciales, impulsado por la creciente demanda de soluciones estandarizadas que reduzcan al máximo el impacto económico para el cliente.
La empresa ha subrayado que la nueva ITC ha cambiado en profundidad el panorama del sector de la elevación en España, uno de los países con mayor densidad de ascensores del mundo, con un parque de 1,18 millones de unidades en servicio.
En este contexto, ha remarcado que, aunque la aplicación de la norma supone una obligación legal orientada a incrementar la protección de los usuarios, “para el sector y, muy especialmente para Schindler, ha supuesto una oportunidad de negocio y una plataforma para consolidar su liderazgo en la modernización y seguridad de equipos”.
Según sus estimaciones, la nueva regulación está impulsando la modernización o sustitución de entre el 35% y el 40% de los ascensores operativos, lo que se traduce en unos 450.000 equipos que deberán acometer mejoras para ajustarse a los nuevos requisitos. La compañía ha recalcado que “esto ha convertido a la modernización en un vector clave de crecimiento”.
“Fieles a la precisión y calidad suiza que nos define, nunca nos hemos conformado con cumplir los mínimos legales. Al haber instalado de serie sistemas de seguridad y eficiencia muy por encima del estándar del mercado, una gran parte de nuestros clientes ya se anticipaba a los requisitos de la nueva normativa ITC mucho antes de su entrada en vigor”, ha señalado el director de Modernizaciones e Ingeniería en Schindler Iberia Manuel Jiménez Gómez.
En la práctica, la empresa ha indicado que esta anticipación ha permitido a muchos de sus clientes evitar derramas urgentes y planificar las actuaciones de adaptación de forma gradual y con previsión.
Defectos más frecuentes y medidas correctoras
Durante el primer año de inspecciones con la nueva ITC, los fallos más habituales detectados en ascensores antiguos se han relacionado con la ausencia de sistemas de comunicación bidireccional permanente, problemas de nivelación de la cabina que dificultan la accesibilidad y la falta de protecciones adecuadas en puertas y dispositivos pesacargas.
Para corregir estas deficiencias, Schindler ha acompañado a las comunidades de propietarios en la implantación de las medidas de seguridad exigidas por la normativa. Entre ellas destacan la nivelación precisa de cabina (* 10 mm) para mejorar la accesibilidad, la instalación de cortinas ópticas que eviten cierres inesperados, la incorporación de dispositivos de control de carga (pesacargas) y la puesta en marcha de sistemas de comunicación bidireccional permanente para facilitar el rescate en caso de atrapamiento.
Alianza con los administradores de fincas
La empresa ha explicado que la ITC exige una planificación más exhaustiva, un mayor rigor documental y un seguimiento continuado, y ha apuntado que en este marco “los administradores de fincas se han convertido en una pieza clave actuando como nexo entre la normativa, las comunidades y las empresas mantenedoras”.
Schindler mantiene una colaboración estrecha con estos profesionales, alcanzando en ciudades como Granada una cuota de hasta el 75% (tres de cada cuatro administradores). Para facilitar su labor a la hora de interpretar los informes de inspección y distinguir entre actuaciones obligatorias y otras programables a medio plazo, la compañía ha diseñado un modelo de comunicación pedagógico y permanente, que aporta certidumbre técnica y económica. Gracias a esta coordinación, prevé ejecutar en los próximos años decenas de miles de intervenciones en todo el país de forma sostenida.
Jiménez Gómez ha valorado que, tras un año de aplicación, “la nueva ITC ha demostrado ser un auténtico catalizador de la modernización del parque de ascensores, confirmando que la seguridad y la accesibilidad son ya requisitos estructurales”.
“En Schindler hemos acompañado muy de cerca a comunidades y administradores, ayudándoles no solo a entender la normativa, sino a definir la mejor solución para cada instalación. Al mismo tiempo, hemos puesto un fuerte foco en la ejecución, reforzando equipos y procesos para garantizar que las modernizaciones se realizan con calidad, rigor técnico y dentro de plazos realistas”, ha añadido.
Formación y escasez de talento especializado
Schindler ha recordado que forma a los profesionales que contribuyen a elevar y mejorar la calidad de vida en las ciudades españolas. En este sentido, ha indicado que “unido al reto de la modernización se encuentra el de la escasez de mano de obra cualificada”, un desafío que la empresa “ha transformado en una oportunidad para profesionalizar aún más el sector”.
A través de la iniciativa ‘Schindler Campus’, puesta en marcha en abril, la compañía ofrece “formación de excelencia desde cero” y concede a los seleccionados una certificación interna de montaje.
Según ha resaltado, este programa “formará a la nueva generación de técnicos que asegurarán que el parque de ascensores de España, que tiene una media de entre 25 y 30 años, sea gestionado por especialistas certificados”. Además, ha recordado que todos los técnicos de Schindler dedican 40 horas al año a formación específica, tanto técnica como en materia de seguridad.