El conflicto en Oriente Medio empieza a notarse en los surtidores españoles. En la última semana, el precio del diésel y la gasolina ha experimentado una subida significativa, lo que ha provocado que llenar el depósito de un coche resulte mucho más caro.
Según datos del sector, un depósito medio de diésel cuesta ahora unos 10 euros más que hace una semana, coincidiendo con el aumento de la tensión en la región tras los ataques contra Irán.
El sector de las gasolineras pide una rebaja temporal de impuestos
Ante esta situación, la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha solicitado al Gobierno que adopte medidas para contener el encarecimiento del combustible.
La patronal propone dos posibles opciones:
- Reducir el IVA del 21% al 10% en los combustibles
- Aplicar una rebaja temporal en el Impuesto Especial de Hidrocarburos
Según sus cálculos, bajar el IVA podría reducir el precio del combustible en unos 15 céntimos por litro.
Otra opción: reducir el impuesto de hidrocarburos
La segunda propuesta del sector consiste en una reducción temporal del impuesto especial aplicado a los carburantes.
Las estaciones de servicio plantean:
- Una rebaja del 50% del impuesto al diésel
- Una reducción del 40% en el caso de la gasolina
Con esta medida, estiman que el precio en los surtidores podría bajar alrededor de 22 céntimos por litro.
El aumento del precio en los mercados internacionales
Desde el inicio de la escalada militar en Oriente Medio, los precios internacionales del combustible también han aumentado con fuerza.
Según el sector, el precio internacional del diésel ha subido un 18,5% y el de la gasolina ha aumentado hasta un 47%
Este incremento está repercutiendo directamente en los precios finales que pagan los conductores.
El impacto también afecta a las gasolineras
Las estaciones de servicio aseguran que la subida también afecta a sus costes operativos.
Según el sector, cada aumento de unos 20 céntimos por litro supone unos 7.000 euros más por cada cisterna de combustible adquirida por una estación.
Además, recuerdan que la mayoría de las gasolineras españolas son pymes o micropymes, lo que limita su capacidad para absorber los incrementos de precios.
La rebaja fiscal sería temporal
La patronal del sector propone que la reducción de impuestos se mantenga hasta que los precios internacionales del petróleo y los carburantes regresen a niveles previos al conflicto.
Como referencia, recuerdan que Portugal aplicó medidas similares durante la guerra de Ucrania para amortiguar el impacto en los consumidores