Tío Pepe, una de las firmas de vino más emblemáticas dentro y fuera de España, ha decidido actualizar su imagen por primera vez en 20 años con una propuesta renovada que potencia su carácter icónico y busca una conexión más directa con el consumidor actual.
Esta transformación persigue alinearse con las nuevas sensibilidades del público con un planteamiento más contemporáneo y genuino, que realza y comunica mejor la singularidad de Tío Pepe sin perder su espíritu festivo y cercano, según detalla la bodega.
La nueva identidad visual se articula como una lectura de “clásicos reinterpretados”, revisando y modernizando los rasgos más reconocibles de la marca. La botella gana protagonismo con una apariencia más humanizada e integra de forma destacada los símbolos históricos de Tío Pepe, como el sombrero, la guitarra y la chaquetilla.
Al mismo tiempo, la marca amplía su universo con una nueva plataforma creativa con la que pretende reivindicar su legado y una manera de ser profundamente ligada a la cultura del país.
Desde González Byass señalan que esta evolución de la imagen consolida el compromiso de Tío Pepe con su historia y su capacidad de renovarse, uniendo tradición y modernidad para seguir presente en los momentos de celebración y disfrute. Paralelamente, refuerza su proyección internacional y su entrada en nuevos mercados, ejerciendo como embajador de la “marca España”.
“En un momento marcado por la incertidumbre y la búsqueda de nuevas formas de conexión, las personas reclaman experiencias que les provoquen emoción y les hagan sentir alegría. La nueva imagen de Tío Pepe reinterpreta lo clásico desde una mirada contemporánea, poniendo en valor la espontaneidad, la celebración y el disfrute como parte esencial del estilo de vida”, ha explicado el Global Chief Marketing Officer de González Byass, Marcos de la Torre.