El Ministerio de Trabajo y Economía Social ha suscrito este martes con CCOO y UGT el acuerdo para modificar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, una norma que acaba de alcanzar sus 30 años de vigencia.
Tras casi 20 meses de conversaciones, el pasado 26 de noviembre Trabajo dio por concluida la mesa tripartita de diálogo, en la que participaban también CEOE y Cepyme, después de 'hartarse' de la actitud "inasumible, inconsecuente y de rémora" que, según el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, mostraron las organizaciones empresariales durante el proceso.
A partir de ese momento, el Ministerio optó por encauzar la negociación únicamente con CCOO y UGT, un trabajo que cristalizó en un acuerdo hecho público a finales de enero.
🦺 Trabajo cerrará mañana la reforma de la ley de prevención laboral
— demócrata (@democrata_info) February 10, 2026
🔴El Ministerio firmará con CCOO y UGT una reforma clave en seguridad y salud en el trabajo.
¿Qué cambia exactamente?
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La firma formal del pacto ha contado con la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, así como con los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez.
La nueva normativa incorpora reglas más exigentes sobre la exposición a agentes cancerígenos, biológicos y químicos, además de reforzar los sistemas de información y registro de los accidentes laborales y del cuadro de enfermedades profesionales.
Asimismo, se intensifica la labor de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y se hace desde un enfoque que garantice la perspectiva de género, con el fin de intervenir sobre los colectivos feminizados "de forma más precisa y eficaz".
Objetivo: actualizar la prevención y visibilizar nuevos riesgos
El anteproyecto de ley de modificación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y del reglamento de los servicios de prevención, sometido a consulta pública en enero, persigue adaptar la normativa preventiva vigente desde 1995 y revisar el Reglamento de los Servicios de Prevención.
Entre las prioridades figura dar visibilidad a riesgos en expansión, especialmente los asociados a factores psicosociales, al impacto del cambio climático, al trabajo a distancia y a las carencias en la desconexión digital.
La reforma también pretende integrar de forma efectiva la perspectiva de género en la gestión preventiva, con el propósito de asegurar la misma protección para todos los trabajadores, hombres y mujeres.
Otro de los ejes del texto pasa por incorporar la variable edad y la diversidad generacional en la prevención dentro de las empresas, garantizando, cuando sea preciso, la adaptación de los puestos a la evolución de las capacidades psicofisiológicas de la plantilla.
Al mismo tiempo, se busca reforzar la protección de las trabajadoras embarazadas o en periodo de lactancia; impulsar la prevención de accidentes y enfermedades mediante una mayor sensibilización y una mejor gestión de los riesgos psicosociales y ergonómicos; consolidar la organización preventiva en las compañías con más presencia de trabajadores con funciones preventivas, y poner en marcha agentes territoriales de prevención para apoyar a las empresas y centros sin representación sindical, con especial atención a las pymes.
Entre los objetivos adicionales se incluye mejorar el funcionamiento de las entidades acreditadas como servicios de prevención y los registros donde figuran inscritas, así como revisar la formación requerida a quienes desempeñan tareas preventivas de nivel básico, intermedio y superior.
Casi 690 fallecidos en accidente laboral hasta noviembre de 2025
De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Trabajo, entre enero y noviembre de 2025 perdieron la vida 686 trabajadores en accidentes laborales, lo que supone 55 menos que en el mismo periodo de 2024 (-7,4%).
En esos once meses, la mayoría de los siniestros mortales se debieron a infartos y derrames cerebrales (233), seguidos por caídas de altura de trabajadores (92), accidentes por quedar atrapado, ser aplastado o sufrir amputaciones (81) y accidentes de tráfico (65), entre las principales causas.
Según las cifras provisionales del Ministerio, los accidentes mortales ocurridos en jornada de trabajo descendieron un 8,2% hasta noviembre de 2025, con 550 fallecidos, 49 menos que un año antes. Por su parte, los siniestros 'in itínere' con resultado de muerte se redujeron un 4,2%, hasta 136 fallecidos, seis menos que entre enero y noviembre de 2024.
Dentro de los accidentes mortales en jornada, el sector servicios concentró el mayor número de víctimas, con 242 fallecidos, lo que supone un descenso del 19,1% respecto a 2024. También se redujeron los siniestros mortales en el campo, con 46 trabajadores fallecidos, 16 menos que hasta noviembre del año anterior, y en la industria, donde se registraron 106 muertes, cuatro menos.
En cambio, la construcción experimentó un repunte de los accidentes mortales en jornada, con un incremento del 21,9%, hasta alcanzar los 156 trabajadores fallecidos.
El índice de incidencia de accidentes mortales en jornada (número de fallecidos por cada 100.000 trabajadores) se redujo un 10,2% hasta noviembre, con descensos del 21,1%, 26,8% y 5,2% en servicios, agricultura e industria, respectivamente, pero con un aumento del 18,2% en el sector de la construcción.
Los accidentes con baja laboral disminuyeron un 1,5% en los once primeros meses del pasado año, hasta 574.846 casos. De ellos, 491.634 se produjeron en el centro de trabajo (-2,1%) y 83.212 fueron siniestros 'in itínere', que crecieron un 2,5% interanual.
La estadística de Trabajo recoge que los accidentes graves en jornada laboral sumaron 3.435 hasta noviembre de 2025, un 1,5% menos, mientras que los 'in itínere' graves cayeron un 8,9%, hasta 874.
Los accidentes leves en jornada de trabajo se redujeron un 2,1%, hasta 487.649, en tanto que los siniestros 'in itínere' catalogados como leves aumentaron un 2,6%, hasta 82.202.