Las letras del Tesoro disparan su rentabilidad hasta máximos desde 2024

El mercado anticipa una posible subida de tipos del BCE en junio mientras los inversores elevan la demanda de deuda a corto plazo en un contexto de inflación persistente

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Banco de España EUROPA PRESS

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El mercado de deuda arranca mayo con una fuerte tensión al alza en los rendimientos de las letras del Tesoro, en un contexto marcado por la expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) pueda endurecer de nuevo su política monetaria en los próximos meses tras mantener los tipos sin cambios por séptima vez consecutiva.

El Tesoro Público ha colocado 6.463 millones de euros en letras a seis y doce meses, en una subasta en la que las rentabilidades han reflejado de forma inmediata el cambio de expectativas en los mercados. En particular, la referencia a un año ha escalado hasta su nivel más alto desde septiembre de 2024, en un entorno donde los inversores ya descuentan una posible subida de tipos a corto plazo.

Inflación y BCE, el binomio que tensiona la deuda

El BCE ha reconocido recientemente que los riesgos inflacionistas se han intensificado, aunque ha optado por la prudencia antes de mover ficha. Sin embargo, el mercado da por hecho que el organismo podría subir los tipos por primera vez en dos años y medio en la próxima reunión de junio, lo que ha acelerado el ajuste en la deuda a corto plazo.

A este escenario se suma la persistencia de tensiones geopolíticas y energéticas, que mantienen viva la posibilidad de un repunte de la inflación y un crecimiento más débil, un contexto que los analistas describen como cada vez más cercano a la estanflación.

Rentabilidades al alza y fuerte demanda de los hogares

El grueso de la emisión se ha concentrado en las letras a 12 meses, con 4.429 millones adjudicados, donde el tipo marginal ha repuntado hasta el 2,651%, su nivel más alto desde septiembre de 2024. En las letras a seis meses, la rentabilidad se ha mantenido prácticamente estable en el 2,389%.

La demanda total ha superado los 11.500 millones de euros, con un peso relevante de los pequeños inversores, que han canalizado más de 2.000 millones en peticiones no competitivas, reflejando el interés continuado del ahorro doméstico por este tipo de activo.

Un refugio atractivo, pero sin euforia

Pese al atractivo de las rentabilidades actuales, el mercado no ha alcanzado aún el nivel de euforia registrado en 2023, cuando el final de los tipos cero provocó un fuerte trasvase de liquidez hacia la deuda pública.

Ahora, el contexto es distinto: las familias parten de una posición financiera más sólida que la de los Estados, pero el ahorro comienza a erosionarse por el impacto de la inflación, la energía y el encarecimiento de la vivienda, lo que limita su capacidad de inversión.