USO sostiene que la moderación del IPC puede deberse a los cambios metodológicos del indicador

USO cuestiona que el nuevo cálculo del IPC refleje el coste real de la vida y advierte de su impacto en salarios y pérdida de poder adquisitivo.

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Unión Sindical Obrera (USO) ha señalado este viernes que la rebaja del IPC de enero en seis décimas, hasta el 2,3%, obedece principalmente a la evolución de los costes vinculados a la vivienda. Sin embargo, el sindicato precisa que no se trata de un descenso de estos gastos, sino de que su incremento ha sido más moderado que en enero de 2025.

“Este escalón en la bajada de precios, no obstante, puede deberse a la modificación de la propia estadística. Al cambiar el peso de los grupos, y también su composición, puede ser que la primera comparativa no sea tan ajustada a la realidad. Y, de hecho, si vemos algunos de los conceptos que más nos preocupan, los relacionados con la alimentación, mensualmente hay subidas por encima de este IPC, y también los gastos en vivienda son superiores”, ha subrayado el secretario general de USO, Joaquín Pérez.

El responsable sindical ha remarcado que la reciente reforma normativa aplicada a la estadística del IPC “no permite ya comparar la subida de precios con años precedentes”. “Porque ahí notábamos cómo la pérdida de poder adquisitivo estaba muy por encima en lo más necesario. Este borrón y cuenta nueva pone el contador a cero en productos que compramos todas las semanas y habían llegado a acumular subidas del 50% ó el 60% en cuatro años”, ha añadido.

El IPC de enero de 2026 es el primero que se difunde con una base y una metodología renovadas. La nueva estructura incorpora un mayor número de artículos, define subclases adicionales en función de los patrones habituales de consumo y vuelve a ponderar el gasto del hogar medio en los distintos grupos de la cesta.

“En USO entendemos que esta reclasificación se realiza en función de medias. Pero nos queda la duda de si es realmente lo más representativo de la mayoría de los hogares”, sostiene USO.

“El peso de la compra diaria, de los alimentos, supone poco más del 17%, con algo más del 15% en transporte y 12% en vivienda. Es decir, en suministros y gastos de vivienda, no en el alquiler o la hipoteca. ¿Es realista hablar de que, con la subida de precios de los alimentos, un hogar gasta un 17% en alimentación y lo mismo en restauración y hoteles? ¿No son muchos los hogares que han tenido que renunciar a esos gastos extras para mantener el gasto necesario en alimentación?”, se pregunta Joaquín Pérez.

El líder de USO recalca que, para la organización, no se trata de un asunto “ligero”, puesto que “si el IPC no refleja realmente lo que padece la mayoría, sino la media, no estaremos teniendo una fotografía de lo que necesitan subir los salarios”.

En esta línea, ha recordado que la mayor parte de los trabajadores se ve afectada por convenios colectivos y cláusulas de revisión salarial referenciadas al IPC. “No rebatimos la estadística, pero sí sería necesario un IPC de lo más necesario para cubrir la pérdida de poder adquisitivo”, concluye el secretario general de USO.