La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha asegurado este miércoles ante el pleno del Parlamento Europeo que el actual modelo de mercado eléctrico está funcionando, aunque ha admitido que, en el contexto de la guerra en Oriente Próximo, es necesario estudiar medidas para contener la escalada de precios y ha planteado la opción de fijar un tope al gas.
“En general, el diseño actual del mercado ha dado resultados y existe un apoyo generalizado al sistema actual. Sin embargo, es crucial que reduzcamos el impacto en el coste cuando el gas fija el precio de la electricidad”, ha razonado durante su intervención ante los eurodiputados reunidos en Estrasburgo (Francia), en un debate previo a la próxima cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebrará los días 19 y 20 de marzo en Bruselas.
En este marco, ha indicado que el Ejecutivo comunitario está “preparando diferentes opciones” que presentará a los líderes en el Consejo Europeo de la próxima semana. Entre ellas ha citado “la posibilidad de subvencionar o limitar el precio del gas” y también mejorar el aprovechamiento de los acuerdos de compras conjuntas de energía y de los contratos a largo plazo.
Tras la reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno celebrada en febrero, la presidenta de la Comisión explicó en rueda de prensa que el esquema del mercado eléctrico europeo, basado en un sistema marginalista en el que el gas —mucho más caro que las renovables— suele marcar el precio final, fue objeto de un “intenso debate” entre los Veintisiete.
Por este motivo, avanzó que para la siguiente cita entre líderes, la cumbre de la próxima semana, acudiría con “varias opciones” con el fin de examinar si es necesario dar un paso más en la reforma del sistema —ya revisado en 2024— o si el modelo vigente continúa siendo adecuado.
En la actualidad, Von der Leyen ha admitido que ya se percibe el “impacto” de la guerra en Oriente Próximo sobre las cotizaciones energéticas, pero ha subrayado que, gracias a las decisiones adoptadas en los últimos años, Europa es ahora “menos dependiente” de las importaciones de combustibles fósiles y que la estrategia de “diversificación” empieza a ofrecer resultados.
“Esto no significa que estemos inmunizados contra los golpes sobre los precios. Los precios de la energía son mundiales”, ha descrito la dirigente comunitaria, para añadir que, con independencia de las medidas que se adopten, mientras la Unión continúe importando combustibles fósiles de regiones “inestables”, el bloque seguirá siendo “dependiente y vulnerable”.
Un sobrecoste de 3.000 millones de euros en diez días
En este contexto, Von der Leyen ha incidido en que la energía “siempre tiene un precio” y ha advertido de que, desde que la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó, el gas se ha encarecido un 50% y el petróleo, un 27%.
“Si lo traducimos a euros, los diez días de guerra ya han costado a los contribuyentes europeos 3.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles”, ha alertado, antes de concluir: “Es el precio de nuestra dependencia”.