La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha reclamado este lunes un incremento de la carga fiscal sobre los “tecnoligarcas” que controlan grandes plataformas digitales como 'X', así como sobre los centros de datos, por el impacto ecológico que generan estas infraestructuras.
“Que bajen de la nube y pasen por Hacienda”, ha afirmado durante la inauguración de unas jornadas en el Congreso centradas en la Inteligencia Artificial y el futuro del trabajo. En la apertura del encuentro, Díaz ha insistido en la necesidad de someter la Inteligencia Artificial a normas claras, al considerar que esta “no es neutral” y que cada vez influye más en decisiones que afectan directamente a las plantillas, por lo que, a su juicio, debe ponerse “al servicio de la mayoría social”.
En ese contexto, la vicepresidenta ha cargado contra figuras como Elon Musk, al denunciar que “no pagan impuestos”: “¿Por qué un puñadito de unos hombres blancos, heterosexuales, con mucho poder en el mundo, que tienen más riqueza que muchos Estados enteros en el mundo, por qué les permitimos que no paguen impuestos?”, se ha preguntado en voz alta.
Díaz ha puesto el foco también en los centros de datos y ha planteado la necesidad de establecer un “impuesto específico” ligado a la huella ecológica que provocan estas instalaciones.
Además, ha valorado que en Alemania los partidos de izquierda Los Verdes, el SPD y Die Linke hayan decidido abandonar la red social 'X', propiedad de Elon Musk, a la que la vicepresidenta ha calificado como “red de odio y de fascismo”.
Acabar con el modelo Amazon
Por otra parte, la titular de Trabajo ha defendido que una de las prioridades en la regulación algorítmica debe ser vetar los sistemas de control biométrico de la productividad de la plantilla, que, según ha señalado, emplean compañías como Amazon.
Ha explicado que, con estos mecanismos, se contabilizan al detalle los segundos y minutos que una persona dedica, por ejemplo, a ir al baño durante su jornada laboral. “Tenemos que acabar con ese modelo”, ha subrayado.
En este mismo marco, ha planteado elaborar un indicador europeo sobre el riesgo de automatización de los puestos de trabajo, así como garantizar el derecho a decidir sobre el uso de los datos laborales para entrenar sistemas de inteligencia artificial y reforzar el derecho a la desconexión digital. Sobre este último punto, ha recordado que ya figuraba en la propuesta normativa que impulsó sobre el registro horario, iniciativa que el Consejo de Estado dictaminó de forma desfavorable.
El Ministerio “ama” el algoritmo de Inspección de Trabajo
Como muestra del uso positivo que, a su entender, pueden tener los algoritmos y la Inteligencia Artificial, ha citado la herramienta Max, utilizada por la Inspección de Trabajo para detectar irregularidades laborales, especialmente en el control del registro de jornada y de las horas extraordinarias no pagadas.
“En el Ministerio de Trabajo amamos este algoritmo, porque hace en tiempos de hipervelocidad absolutamente una cantidad de trabajo en el ámbito de la Inspección de Trabajo que es clave para la gente trabajadora”, ha destacado.
Mayor impacto en el empleo femenino
A continuación, la vicepresidenta ha aludido a informes que ya alertan de la destrucción de empleo asociada al despliegue de la Inteligencia Artificial, con estimaciones de hasta 300 millones de puestos potencialmente afectados por la IA generativa.
Ha recalcado que esa destrucción de empleo tiene un efecto “mucho mayor” sobre las mujeres y que será “brutal” en economías donde predomina el trabajo informal.
Con todo, ha señalado que comparte que la Inteligencia Artificial sirva para suprimir empleos “altamente contaminantes y que enferman a los trabajadores”. “Sería correcto en una visión vanguardista que sean sustituidos radicalmente por elementos de robótica y de Inteligencia Artificial”, ha añadido.
Gobernar la Inteligencia Artificial
Más allá del debate sobre la fiscalidad, Díaz ha defendido la necesidad de una gobernanza democrática de la Inteligencia Artificial, recordando que en la actualidad está concentrada en alrededor de cincuenta grandes multinacionales, de las que únicamente cuatro son europeas. “Estamos en manos de los israelíes y de los estadounidenses”, ha advertido.
Asimismo, ha criticado que la Unión Europea mantenga un papel “pasivo” en este terreno, limitándose, en el mejor de los casos, a actuar frente a abusos de posición dominante, cuando, en su opinión, debería centrarse en una regulación más ambiciosa.
“Europa lo que tiene que hacer es colonizar Silicon Valley”, ha rematado la vicepresidenta, aludiendo al enclave estadounidense donde se concentran algunas de las mayores empresas tecnológicas del planeta.