La llegada de María Jesús Montero, candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, al funeral de los dos guardias civiles fallecidos en Huelva ha estado marcada por la tensión. La dirigente socialista ha sido recibida con abucheos, gritos y reproches a las puertas de la capilla ardiente instalada en la Comandancia de la Guardia Civil.
“Fuera de aquí, no os queremos en Andalucía” o “vienes solo para hacerte la foto” han sido algunos de los gritos que han acompañado su entrada, en una escena cargada de indignación y dolor.
Indignación por la ausencia del Gobierno
El malestar se ha visto amplificado por la ausencia de una representación de alto nivel del Gobierno. Ningún ministro ha acudido al acto, una decisión que ha generado fuertes críticas entre asociaciones profesionales y parte de la sociedad.
En representación del Ejecutivo han asistido la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, la directora general de la Guardia Civil, Mercedes Gómez, y el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández.
La ausencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido especialmente señalada y ha intensificado las acusaciones de “abandono institucional” hacia los agentes destinados en la lucha contra el narcotráfico.
Críticas de las asociaciones de guardias civiles
Desde la asociación Jucil han denunciado la falta de apoyo a los efectivos que operan en las costas andaluzas, reclamando “medidas urgentes” para reforzar su seguridad.
Según advierten, los agentes del Servicio Marítimo están “cada vez más expuestos a organizaciones criminales violentas y mejor organizadas”, en un contexto de creciente presión del narcotráfico en la zona.
Un funeral marcado por el dolor
Más allá de la polémica, la jornada ha estado dominada por la emoción. La iglesia se ha quedado pequeña ante la afluencia de compañeros, familiares y ciudadanos que han querido despedir a los dos agentes, Germán Pérez y Jerónimo Jiménez.
El momento más sobrecogedor lo ha protagonizado Luisa, viuda de Germán Pérez, quien ha portado el féretro de su marido “como mujer y como compañera”, ya que también pertenece a la Guardia Civil.
Ambos fallecidos formaban parte del Servicio Marítimo, en primera línea contra el narcotráfico, y perdieron la vida tras una persecución contra una narcolancha en aguas de Huelva.
Un aviso desde la Iglesia
Durante la ceremonia, el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, ha puesto voz al malestar generalizado con un mensaje contundente: “Frente al narcotráfico, es una grave irresponsabilidad mirar hacia otro lado”.
El prelado ha reclamado a las instituciones que doten a las fuerzas de seguridad de los medios necesarios para hacer frente a una delincuencia organizada cada vez más potente y peligrosa.
La despedida de los agentes ha dejado así una doble imagen: el homenaje a quienes arriesgan su vida en la lucha contra el narco y la tensión política por la gestión y el respaldo institucional a estos cuerpos.