El último debate televisado por Canal Sur, con el protagonismo de fondo de las próximas elecciones andaluzas, ha viralizado una frase: la de la candidata del PSOE a la Junta, María Jesús Montero, quien en un momento dado del programa daba sus condolencias a las familias de Jerónimo y Germán —los dos guardias civiles que perdieron la vida la semana pasada en la costa de Huelva, persiguiendo a una lancha de narcotraficantes—.
En su primer turno de palabra, la exvicepresidenta del Gobierno añadió: “los accidentes laborales tienen que ser una prioridad. Hay trabajadores que fallecen por el simple hecho de ganarse la vida. Por lo tanto, todos tenemos que aliarnos contra esa lacra de los accidentes laborales” minuto 22 en la emisión de Canal Sur. Inmediatamente, Montero habló de los buenos datos macroeconómicos, "gracias a las medidas impulsadas por el Gobierno de España".
La alusión al accidente laboral se ha expandido como la pólvora. Sobre todo la respuesta de los sindicatos policiales y de la Guardia Civil, que han salido en tromba a rebatir a la número dos del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Si bien es cierto, que la cabeza de cartel del PSOE de Andalucía ha matizado esta afirmación horas más tarde, a través de las redes sociales, subrayando que se trata de "unas muertes que tuvieron lugar mientras prestaban acto de servicio".
La cuestión tiene su importancia. Porque, más allá de que la dirigente socialista haya tenido un posible desliz en el debate, fuentes del PSOE recogidas por el diario La Razón, ya apuntan que los socialistas andaluces "dan por terminada su campaña desde una situación de daño letal sin retorno".
La soledad de Montero
La ausencia de representantes del Gobierno en el funeral de estos dos guardias civiles, enterrados en Huelva, fue ya un punto de inflexión que tuvo que soportar María Jesús Montero en un acto al que acudió sola, sin ningún antiguo compañero de Moncloa, sin la presencia del presidente del Gobierno ni tampoco del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien se desplazó a Canarias.
Desde Huelva, Montero tuvo que escuchar los reproches de la gente y algún que otro grito desde los balcones, haciéndole saber que no la quieren en Andalucía.
Y aunque Montero ha querido subrayar este martes su “respeto y cariño a las familias y compañeros de los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos en Huelva” el pasado viernes, y ha remarcado que murieron “en acto de servicio”, la polémica continúa y las críticas no dejan de arreciar.
Entretanto, asociaciones como JUCIL y JUPOL, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional -esta última consultada por Demócrata-, reprochan a la candidata socialista haber utilizado una expresión que, a juicio de los agentes, minimiza el carácter operativo y violento del suceso. Las organizaciones insisten en que los guardias civiles fallecieron “en acto de servicio”, enfrentándose al narcotráfico en una intervención de alto riesgo, y no en un accidente laboral convencional.
El rifirrafe político
Pero el 'incendio' no se ha quedado solo en el ámbito policial. Desde el Partido Popular y Vox se acusa al PSOE de banalizar el sacrificio de los agentes y de trasladar una imagen de frialdad institucional ante un problema que lleva años tensionando el sur de España, especialmente por la creciente presión del narcotráfico en el Estrecho y las costas andaluzas.
Dirigentes políticos del bloque conservador han aprovechado esta situación para volver a cuestionar la política del Ministerio del Interior respecto a los medios y refuerzos destinados a la lucha contra el narco, una demanda a la que se suman los sindicatos policiales y de la Guardia Civil.
Días antes de este “desliz” verbal, Montero acusaba en campaña al PP de “hacer caja con las tragedias” tras la muerte de dos guardias civiles en Huelva.
Y desde ese día hasta ahora, la bola de nieve no ha dejado de crecer. La Razón añade en la edición de este martes que, en este sentido, esta eventualidad "abre una grieta en el PSOE andaluz de mucho mayor alcance que el estrictamente político y electoral, porque en Andalucía la Guardia Civil no es solo un cuerpo policial: “Es una institución emocional, social y cultural profundamente arraigada en el territorio. Y Madrid —por Ferraz— ha perdido el sentido de la realidad entre tantas putas, comisiones y corruptos”, señala así uno de los grandes barones andaluces que hoy está fuera del triángulo de poder que rodea a Montero.
Lo cierto es que, con lapsus o no, la intervención se produce en un contexto electoral especialmente sensible, con el PSOE buscando remontar posiciones en unas encuestas que, según distintos sondeos, dibujan una respuesta electoral ajustada en Andalucía.
¿Qué diferencia el accidente laboral del fallecimiento en acto de servicio?
La expresión “accidente laboral” ha abierto una discusión que no es solo semántica, sino jurídica, institucional y también emocional, ya que no es lo mismo “trabajar” que “estar en primera línea”.
Y aquí está el núcleo del asunto. Porque en el derecho español no todo fallecimiento “en el trabajo” se clasifica igual. Un accidente laboral pertenece al ámbito del derecho del trabajo y la Seguridad Social. Es, en esencia, cualquier daño o fallecimiento que ocurre con ocasión o como consecuencia directa de una actividad profesional ordinaria. El concepto es amplio, y vale para un albañil, un administrativo o un conductor.
Pero cuando hablamos de cuerpos como la Guardia Civil, el lenguaje jurídico cambia de registro. Aquí hablamos de acto de servicio cuando el trabajo es para el Estado.
La figura de la muerte en acto de servicio es una categoría específica del régimen de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Se aplica cuando un agente está en una intervención operativa, actúa bajo funciones de autoridad o seguridad pública, participa en operativos de riesgo (como persecuciones, controles o enfrentamientos) o se encuentra en el desarrollo directo de una misión policial. Por tanto, la diferencia clave es esta: no se trata solo de “estar trabajando”, sino de ejercer poder y autoridad del Estado en una situación de riesgo operativo.
La calificación tiene efectos reales, especialmente para las familias:
Si se considera accidente laboral, este recoge:
• Prestaciones por contingencia profesional
• Pensiones de viudedad y orfandad mejoradas respecto a contingencias comunes
• Indemnizaciones según normativa laboral o convenios aplicables
• Gestión a través del sistema de Seguridad Social o mutuas
Si se considera acto de servicio las compensacione pasan por:
• Posible pensión extraordinaria con condiciones más favorables
• Reconocimientos institucionales y condecoraciones póstumas
• Ayudas específicas del régimen de funcionarios o del Ministerio del Interior
• Mayor protección jurídica del carácter “institucional” del fallecimiento
• En algunos casos, tramitaciones especiales si concurren circunstancias agravadas
Ladillo: OCON-SUR, la unidad que marcó un modelo contra el narco en el sur
Ha sido en este polémico marco en el que se ha recuperado de la memoria la actuación de una unidad de élite, llamada OCON-SUR, unidad especializada de la Guardia Civil, creada en 2018 con el objetivo de reforzar la lucha contra el narcotráfico en el sur del país.
Su despliegue supuso en su momento una respuesta específica al aumento de la actividad de las redes de tráfico de hachís, con un modelo operativo basado en la coordinación centralizada de agentes y actuaciones continuadas sobre el terreno.
Durante su periodo de actividad, la unidad llegó a contar con alrededor de 150 efectivos dedicados en exclusiva a la lucha contra el narco, participando en operativos de vigilancia, persecución e investigación de organizaciones criminales.
Según datos difundidos en su etapa de funcionamiento, la OCON-SUR intervino en numerosas operaciones de alto impacto, con detenciones y aprehensiones de grandes cantidades de droga en la zona del Estrecho, uno de los principales corredores del narcotráfico hacia Europa.
Coincidiendo en el tiempo con el apoyo de España a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, en 2022 el Ministerio del Interior decidió desactivar la estructura como unidad independiente, integrando sus funciones en las comandancias territoriales de Policía Judicial.
El Gobierno defendió entonces que se trataba de una reorganización destinada a optimizar recursos y reforzar la estructura permanente de la Guardia Civil, mientras que desde asociaciones profesionales del cuerpo se interpretó como una pérdida de especialización y capacidad de respuesta coordinada.
Desde su desaparición como unidad específica, distintos sectores de la Guardia Civil han expresado su preocupación por la presión creciente del narcotráfico en la zona sur, señalando una percepción de menor disponibilidad de medios especializados y una mayor dispersión operativa. Estas quejas han reabierto el debate sobre el modelo de lucha contra el narco en las costas españolas y sobre la necesidad de reforzar, de nuevo, estructuras específicas frente a organizaciones cada vez más profesionalizadas y violentas.