Este domingo las elecciones autonómicas en Andalucía ponen el broche al ciclo electoral que comenzó con Extremadura y siguió en Aragón y Castilla y León. El actual presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla (Partido Popular), llega como gran favorito, pero sobrevuela la incógnita de si logrará revalidar la mayoría absoluta o dependerá de Vox para gobernar, como ocurre con las antecitadas regiones.
Todos los sondeos publicados durante la campaña electoral coinciden en que el Partido Popular ganará con claridad, mas la balanza se decantará por un par de escaños. Según el promedio elaborado por Demócrata, Moreno Bonilla podría obtener 55 escaños, exactamente el número mágico que da la mayoría absoluta -y tres menos de los cosechados en 2022-.
La exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, María Jesús Montero (PSOE), en segundo lugar, explorará el suelo socialista en Andalucía. Las proyecciones son de 28 escaños, dos menos de los que obtuvo en 2022.
Por su parte, al candidato de Vox, Manuel Gavira, podría pasar de 14 a 16; mientras Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía) se sitúan en el entorno de los cinco.
Todo en un puño
Con este escenario se llegó a la recta final de la campaña, con un Moreno Bonilla coqueteando con la mayoría absoluta. Sin embargo, ha habido cambios, por lo que otros escenarios no son descartables. El PP apostó por una campaña muy personalizada en el actual presidente de la Junta, vendiendo la gestión realizada y la continuidad, mientras que el PSOE intentó convertir la sanidad pública y el desgaste de los servicios públicos en un eje de movilización.
Por momento, Montero lo logró, pues la polémica por los cribados de cáncer de mama y las críticas sobre la situación sanitaria llegaron a amenazas la cómoda mayoría popular durante la precampaña. Algunos barómetros no solo no daban la absoluta a Moreno Bonilla, sino que detectaron cierto desgaste y pusieron en duda el crecimiento de Vox.
Con todo, Moreno Bonilla logró mantenerse y aprovechar la polémica suscitada por las declaraciones de la candidata socialista sobre la muerte de dos guardias civiles (que calificó como accidente laboral y tuvo que rectificar).
Montero se la juega: la gestión de expectativas
Estas elecciones tienen además una dimensión nacional evidente. Para Pedro Sánchez, Andalucía era una de las grandes apuestas territoriales del ciclo político. La decisión de colocar a María Jesús Montero como candidata respondía precisamente a esa lógica: enviar a una de las dirigentes más poderosas del Gobierno a intentar reconstruir el PSOE andaluz.
La operación entraña riesgos enormes. Montero se juega su autoridad política dentro del socialismo y su futuro como una de las figuras clave del sanchismo. Una derrota amplia dejaría muy tocada la estrategia territorial de Moncloa y reforzaría la sensación de que el PSOE sigue sin encontrar un proyecto competitivo en Andalucía.
El problema para los socialistas no es únicamente electoral. Hay un componente emocional y territorial que preocupa en Ferraz: parte del electorado progresista parece conectar más con Sánchez en unas generales que con el PSOE andaluz en unas autonómicas.
La clave es el manejo de las expectativas. El socialismo andaluz da por hecho que se dirige hacia su suelo electoral, que ubicaban en los 30 escaños, pero será más profundo. Se contemplan 28 representantes en el Parlamento de Andalucía, incluso 27. Menos, sería un auténtico fracaso. El clavo ardiendo al que se agarraría Montero depende de su rival directo, Moreno Bonilla.
Ambos perderán representantes. Si Moreno Bonilla se hace con 55, perdería tres; mientras que si Montero obtiene 28, se dejaría dos por el camino. He ahí el clavo ardiendo sobre el que construir argumentario.
El PSOE vaticina otra derrota electoral para cerrar el ciclo de autonómicas de este año y mucho se ha confabulado con si pudiera ser que Sánchez, en este caso, presionara el botón rojo, diera por concluida la legislatura y adelantara elecciones generales. No obstante, Moncloa lo descarta y ya anticipa que no creen que el resultado sea extrapolable a nivel nacional.