Elecciones Andalucía: estas son las provincias donde se decidirá el último escaño que puede dar o quitar la mayoría absoluta a Moreno

La jornada electoral del 17M no se jugará solo en el resultado global. El sistema provincial y la ley D’Hondt convierten los últimos escaños de Córdoba, Málaga, Cádiz y Granada en una de las grandes claves de la noche. En 2022, el PP logró varios diputados finales por márgenes muy estrechos y esos restos pueden decidir si Juanma Moreno gobierna solo o necesita a Vox

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Imagen de archivo de la bandera de Andalucía | Europa Press
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Las elecciones andaluzas del 17M no se decidirán solo por quién gane en votos. La verdadera noche electoral puede estar en los restos provinciales, esos últimos escaños que se adjudican por la ley D’Hondt y que, en una comunidad dividida en ocho circunscripciones, pueden cambiar por unos pocos miles de papeletas.

La mayoría absoluta del Parlamento andaluz está fijada en 55 escaños. Y ahí está la clave política de la noche: si Juanma Moreno consigue retener una mayoría suficiente, podrá gobernar en solitario; si se queda por debajo, necesitará apoyos o abstenciones para ser investido. Por eso, más allá del resultado global, los partidos mirarán con lupa el último diputado de cada provincia.

Hoy, en jornada de reflexión, no pueden publicarse encuestas nuevas. Pero sí puede explicarse la mecánica electoral que hará decisivos algunos territorios. El Parlamento andaluz tiene 109 diputados y se reparte por provincias: Sevilla elige 18, Málaga 17, Cádiz 15, Granada 13, Almería y Córdoba 12 cada una, y Huelva y Jaén 11 cada una.

Qué son los restos y por qué pueden decidir la mayoría absoluta

En Andalucía, los escaños no se reparten sobre un único resultado autonómico, sino provincia por provincia. Cada candidatura compite en cada circunscripción y los diputados se asignan con la ley D’Hondt entre las listas que superan el 3% de los votos en esa provincia.

El sistema funciona dividiendo los votos de cada partido entre 1, 2, 3, 4 y así sucesivamente. Los escaños se adjudican a los cocientes más altos hasta completar todos los diputados de la provincia. El último cociente que entra es el que marca el último escaño. 

Y ahí aparece el famoso “resto” o, como se dice en Andalucía, "restillo": no siempre gana el último diputado quien tiene más votos globales, sino quien aguanta mejor en el reparto provincial. Por eso un puñado de votos en Córdoba, Cádiz, Málaga o Granada puede valer tanto como una gran diferencia en el conjunto de Andalucía.

Córdoba: el resto que puede doler al PP

Córdoba es una de las provincias más sensibles para el PP. Reparte 12 escaños y en 2022 el último diputado fue para los populares por un margen muy estrecho. Según el análisis del escrutinio oficial de aquel año, Vox se quedó a solo 1.214 votos de arrebatar ese último escaño al PP.

Eso convierte a Córdoba en una provincia de seguimiento obligado durante el escrutinio. No solo por la disputa entre bloques, sino porque un escaño que se mueva ahí puede tener efecto directo sobre la mayoría absoluta de Moreno.

La provincia ha estado además muy presente en la recta final de campaña. La batalla por el voto territorial, las referencias locales y la movilización de última hora tienen una explicación: Córdoba es de esas circunscripciones donde un pequeño desplazamiento de voto puede traducirse en un diputado.

Málaga: la provincia de Moreno y uno de los últimos escaños más vigilados

Málaga reparte 17 diputados y tiene un peso político especial porque Juanma Moreno concurre por esta provincia. En 2022, el PP consiguió allí uno de los últimos restos. Vox se quedó a 3.795 votos de hacerse con ese diputado final.

Ese dato explica por qué Málaga será una de las pantallas decisivas de la noche. Si el PP mantiene el último escaño, refuerza sus opciones de mayoría suficiente. Si lo pierde, la aritmética se estrecha. Málaga no es solo una provincia grande. Es también una provincia simbólica para Moreno. Por eso cualquier variación en el último diputado tendrá una lectura doble: matemática y política.

Cádiz: el PSOE mira uno de los restos que se le escapó por poco

Cádiz es otra de las provincias donde el último escaño puede ser determinante. Reparte 15 diputados y en 2022 el PP logró el último resto con el PSOE muy cerca: los socialistas habrían necesitado alrededor de 1.060 votos más para quedarse con ese diputado.

Ese margen convierte Cádiz en una de las provincias más importantes para medir hasta dónde llega la resistencia del PSOE-A. Para María Jesús Montero, cada escaño recuperado en provincias como Cádiz puede marcar la diferencia entre una caída contenida o una noche más dura.

Para el PP, en cambio, perder un diputado final en Cádiz sería uno de esos movimientos pequeños que pueden tener una consecuencia enorme: acercar o alejar la mayoría absoluta.

Granada: el territorio donde Adelante Andalucía puede cambiar el reparto

Granada reparte 13 escaños y aparece como una de las provincias donde puede “bailar” un diputado entre varios partidos. Es, además, una de las circunscripciones señaladas por Adelante Andalucía para intentar entrar con fuerza en el reparto. Los medios andaluces apuntan que José Ignacio García busca un diputado por esta provincia, donde su formación no obtuvo representación hace cuatro años.

La clave de Granada es que el movimiento no afecta solo a Adelante. Si Adelante Andalucía entra o se queda cerca, puede alterar el reparto final entre PP, PSOE y el resto de fuerzas. Es una provincia de equilibrio fino, donde el último escaño no solo mide la mayoría de Moreno, sino también la competencia dentro de la izquierda.

En 2022, el último diputado en Granada fue para el PSOE, con el PP como competidor más cercano en ese reparto final. Por eso Granada tendrá doble lectura el domingo: si el PP consigue arañar ahí un escaño más, puede compensar pérdidas en otras provincias; si la izquierda alternativa entra, puede reordenar el tablero.

Sevilla: la provincia más grande también puede mover la noche

Sevilla reparte 18 diputados, más que ninguna otra provincia. En 2022, el PP se llevó el último escaño sevillano y el PSOE se quedó a poco más de 1.000 votos de arrebatárselo. El cálculo publicado a partir del escrutinio oficial situaba la diferencia en apenas 1.158 votos.

Aunque el foco de la recta final se ha desplazado hacia Córdoba, Málaga, Cádiz y Granada, Sevilla sigue siendo una provincia estructural. Por tamaño, por peso político y por ser la circunscripción de María Jesús Montero, cualquier cambio en el último diputado sevillano puede alterar la lectura general.

El PP necesita sostener su ventaja; el PSOE necesita recuperar músculo en su antiguo territorio central; y las izquierdas a la izquierda del PSOE compiten por no desperdiciar voto en una provincia donde el reparto exige volumen.

Huelva y Jaén: los restos que también pueden medir al PSOE

Huelva y Jaén reparten 11 escaños cada una. Son provincias más pequeñas, pero precisamente por eso el sistema puede volver más decisivo cada escaño. En 2022, el PSOE fue beneficiario del último resto en ambas: en Jaén, con Vox a 2.294 votos; y en Huelva, con Por Andalucía quedándose fuera por apenas 651 votos.

Ese dato es especialmente relevante para la izquierda. En provincias pequeñas, la fragmentación puede castigar más. Una candidatura puede sumar miles de votos y no traducirlos en diputado si se queda por debajo del último cociente útil.

Huelva, en concreto, es un ejemplo perfecto de cómo un escaño puede depender de una distancia mínima. En una noche ajustada, esos restos no son una nota técnica: son poder parlamentario.

Almería: Vox defendió el último escaño en 2022

Almería reparte 12 diputados. En 2022, el último escaño fue para Vox, con el PP a una distancia mucho más amplia que en otras provincias: 15.701 votos, según el análisis del reparto oficial. Eso la convierte en una provincia menos agónica que Córdoba, Cádiz o Sevilla en términos de margen histórico, pero no irrelevante. 

Almería será importante para medir la fuerza de Vox y para comprobar si el PP logra absorber voto suficiente en la derecha o si la formación de Santiago Abascal mantiene un suelo sólido. La batalla aquí puede ser menos de “mil votos” y más de equilibrio de bloque: cuánto retiene Vox, cuánto sube o baja el PP y si la izquierda logra sostener representación.

Las cuatro provincias que conviene mirar primero

Si hay que ordenar la noche electoral por riesgo de último escaño, las cuatro provincias principales son claras:

  • Córdoba, porque el PP defendió en 2022 un resto extremadamente ajustado.
  • Málaga, porque es la provincia de Moreno y el PP también logró allí un último escaño relevante.
  • Cádiz, porque el PSOE se quedó muy cerca de arrebatar un diputado al PP.
  • Granada, porque puede decidir tanto la mayoría de Moreno como la entrada o crecimiento de Adelante Andalucía.

A partir de ahí, Sevilla, Huelva y Jaén son el segundo anillo de seguimiento. Sevilla por volumen; Huelva y Jaén por el impacto que puede tener la fragmentación de la izquierda.