Una comunidad sin mayorías absolutas desde 1983
Desde las primeras elecciones autonómicas de 1983, ningún partido ha logrado gobernar Aragón con mayoría absoluta. La política aragonesa ha estado definida por la fragmentación y por el peso decisivo de formaciones regionalistas, una dinámica que, según las encuestas actuales, podría llegar ahora a su fin.
El PSOE ha sido la fuerza hegemónica durante más tiempo, con 26 años en el poder, mientras que el PP ha gobernado casi 11 años, aunque nunca había logrado hasta ahora consolidar un segundo mandato consecutivo.
El PP ante un hito histórico con Azcón
La etapa más sólida del Partido Popular en Aragón llegó en 2011, cuando obtuvo 30 escaños, su mejor resultado histórico. Sin embargo, esa victoria no se tradujo en una continuidad prolongada en el poder.
Si Jorge Azcón consigue revalidar la Presidencia, marcaría un hito político: sería solo la segunda vez en democracia que el PP logra mantener el control del Gobierno aragonés tras una primera legislatura, algo que sí consiguió el PSOE en etapas anteriores.
El dominio histórico del PSOE y el declive de sus apoyos
Los socialistas gobernaron Aragón de forma ininterrumpida durante largos periodos, especialmente bajo la presidencia de Marcelino Iglesias (1999–2011), la más extensa de la comunidad. También lograron encadenar mandatos con Javier Lambán, presidente entre 2015 y 2023, fallecido en 2025.
En su momento de mayor fortaleza, el PSOE llegó a alcanzar 33 escaños en los primeros comicios autonómicos y 30 diputados en 1991 y 2007. En cambio, su peor registro se produjo en 2015, con 18 escaños, un suelo que las encuestas actuales amenazan con perforar.
El papel clave -y ahora incierto- del PAR
Durante décadas, el Partido Aragonés (PAR) fue el árbitro imprescindible de la política autonómica. Llegó a presidir el Gobierno entre 1987 y 1993 y pactó tanto con la derecha como con la izquierda en nueve ocasiones.
El PAR alcanzó su cénit en 1987, cuando fue segunda fuerza con 19 escaños, pero el retroceso ha sido constante. Según los sondeos, podría quedarse fuera de las Cortes por primera vez, lo que supondría el cierre de una etapa histórica del regionalismo aragonés.
Vox y la fragmentación del espacio político
La irrupción de Vox ha alterado el equilibrio tradicional. Tras debutar en 2019, se consolidó como tercera fuerza en 2023 y podría duplicar su representación en estas elecciones.
Al mismo tiempo, la izquierda ha vivido una fragmentación progresiva. Podemos pasó de 14 escaños en 2015 a una presencia testimonial, mientras que Izquierda Unida y Chunta Aragonesista han reducido su peso respecto a los años de mayor influencia, aunque siguen siendo actores relevantes en el tablero autonómico.