Iberia estudia un ERE para adaptar su plantilla al Plan de Vuelo 2030
Iberia ha confirmado este viernes que contempla la posibilidad de aplicar un expediente de regulación de empleo (ERE) tanto a trabajadores de tierra como de vuelo en el marco de su Plan de Vuelo 2030. La medida, según la dirección, responde a la necesidad de “transformar los perfiles” profesionales de la compañía para adaptarse al nuevo modelo estratégico.
El anuncio lo realizó el presidente y consejero delegado de la aerolínea, Marco Sansavini, durante la presentación de los resultados financieros de 2025. Allí explicó que ya se ha iniciado un proceso de diálogo con los sindicatos para analizar en qué condiciones podría plantearse el ERE.
El mensaje fue claro: no se trata -al menos oficialmente- de un ajuste por pérdidas o crisis inmediata, sino de una reconfiguración estructural ligada al futuro de la compañía.
Qué implica realmente el posible ERE
Sansavini detalló que un expediente de regulación de empleo requiere tres elementos esenciales:
- Una causa justificada ante las autoridades laborales.
- Un acuerdo con los representantes de los trabajadores.
- Condiciones que sean positivas para los empleados y sostenibles para la empresa.
En este caso, la “causa” estaría vinculada a la transformación interna que prevé el Plan de Vuelo 2030. La aerolínea considera que necesitará adaptar competencias, reorganizar funciones y redefinir determinadas posiciones para competir en un entorno cada vez más digitalizado, exigente en eficiencia operativa y marcado por la transición hacia modelos más sostenibles.
Desde la compañía subrayan que un ERE es un proceso voluntario y que la intención no es reducir empleo de manera indiscriminada, sino ajustarlo a nuevas necesidades.
El contexto: transformación del sector aéreo
El movimiento de Iberia no se produce en el vacío. El sector aéreo europeo atraviesa una fase de consolidación y modernización tecnológica acelerada. Automatización en tierra, digitalización de procesos, optimización de rutas y nuevas exigencias medioambientales están redefiniendo el mapa laboral de las aerolíneas.
En este escenario, las compañías buscan perfiles más especializados en áreas como gestión de datos, operaciones optimizadas, eficiencia energética y nuevos servicios al pasajero.
El Plan de Vuelo 2030 de Iberia se enmarca precisamente en esa transformación: crecimiento en largo radio, renovación de flota y mejora de rentabilidad. Ahora, esa hoja de ruta parece tener también una dimensión laboral concreta.
Impacto en trabajadores de tierra y tripulación
El posible ERE afectaría tanto a personal de tierra como de vuelo, aunque no se han detallado cifras ni calendario. Tampoco se ha concretado el volumen potencial de salidas ni el alcance geográfico de la medida.
Para miles de empleados, la incertidumbre ya está sobre la mesa. En este tipo de procesos, la clave suele estar en el grado de voluntariedad, las indemnizaciones pactadas y las posibles recolocaciones internas.
La negociación con los sindicatos será determinante para fijar el tono final del ajuste.
Entre la adaptación y la sensibilidad social
En su intervención, Sansavini insistió en que la ambición de Iberia no es destruir empleo, sino adaptarlo. Sin embargo, cualquier referencia a un ERE en una gran compañía aérea genera inevitablemente preocupación social.
El equilibrio entre competitividad empresarial y estabilidad laboral vuelve a situarse en el centro del debate. Iberia quiere proyectar una imagen de modernización ordenada; los trabajadores, garantías claras.
El proceso apenas empieza. Y lo que se acuerde en los próximos meses marcará no solo el futuro laboral de parte de la plantilla, sino también el modelo de transformación que las grandes aerolíneas españolas adopten de aquí a 2030.