Según esta primera estimación, el Partido Popular se situaría en torno al 31% del voto, por delante del PSOE, que alcanzaría el 28%, mientras Vox se consolidaría en el 17%. A partir de ahí, el espacio de la izquierda se fragmenta entre Sumar (cerca del 8%) y Podemos (en torno al 3%), con los partidos regionales manteniendo un peso relevante.
El PP lidera con ventaja, pero sin ruptura del tablero
El dato clave del modelo no es solo que el PP gane, sino cómo lo hace: con una ventaja clara pero sin desbordar al PSOE. La horquilla estimada sitúa a los populares entre el 28,6% y el 33,6%, lo que indica que la primera posición está consolidada, pero no blindada.
Es un liderazgo estable, más de resistencia que de crecimiento explosivo, muy en línea con la media de encuestas recientes.
El PSOE aguanta y mantiene el pulso electoral
El PSOE aparece como segunda fuerza con un 28% estimado y un rango que puede acercarlo o alejarlo del PP según evolucione la campaña. La clave aquí es la base: mantiene más del 75% de fidelidad de voto, lo que le permite seguir competitivo pese al desgaste.
Sin embargo, el modelo detecta un punto crítico: la indecisión. Parte de su electorado no se mueve hacia otros partidos, pero sí hacia la duda o la abstención.
Vox se consolida como tercera fuerza estructural
Pese al resto de últimas encuestas, aquí Vox confirma su papel central en el bloque de la derecha con un 17% de estimación. No es un pico puntual, sino una posición estructural dentro del sistema.
Además, presenta uno de los niveles de fidelidad más altos del panorama político, por encima del 85%, lo que refuerza su estabilidad electoral. Aun así, el modelo detecta fugas hacia el PP, lo que limita su crecimiento.
La izquierda se fragmenta: Sumar y Podemos compiten por el espacio
En el bloque progresista, el principal problema no es tanto la caída como la división. Sumar se sitúa en torno al 7-8%, pero con una baja retención de voto (en torno al 50%), mientras Podemos ronda el 3% intentando reconstruir su espacio.
El resultado es un bloque menos eficiente electoralmente, donde la suma no siempre se traduce en fuerza real frente a la derecha.
Un país de bloques: el 50% del voto ya está definido
El modelo introduce una conclusión clave: el bloque de la derecha (PP, Vox y SALF) alcanza el 50% del voto, lo que refleja un escenario de polarización muy consolidado.
Pero también deja otro dato importante: los movimientos electorales son principalmente internos dentro de cada bloque, no entre izquierda y derecha. Es decir, el voto se redistribuye más que cambiar de lado.
Los indecisos, la clave oculta de las próximas elecciones
El análisis señala que la indecisión se concentra en el centro ideológico. No está en los extremos, sino en votantes más moderados que no tienen claro su voto. Este grupo puede ser determinante: no porque cambie el equilibrio de bloques, sino porque puede inclinar la balanza dentro de cada uno.
Fuente: More in Common, publicado el 30/04/2026.
| PARTIDO | % DE VOTO |
| PP | 31,1 |
| PSOE | 28 |
| Vox | 17,1 |
| Sumar | 7,7 |