Fedea alerta de que el auge solar en España es insostenible y anticipa un fuerte frenazo desde 2027

Fedea ve insostenible el actual boom fotovoltaico en España y prevé un frenazo desde 2027, con retrasos en eólica, almacenamiento y transporte eléctrico.

3 minutos

Imagen de una planta fotovoltaica Ángel Díaz - Europa Press

Publicado

Última actualización

3 minutos

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha alertado de que el intenso ciclo de incorporación de nueva generación fotovoltaica en España no podrá mantenerse en el tiempo, en un escenario de caída continuada de los precios percibidos por estas plantas y de incremento de los vertidos a la red. En este contexto, la entidad anticipa una notable contracción en la entrada de nueva potencia solar a partir de 2027.

En la segunda edición del Observatorio para el seguimiento de los indicadores del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) a 2030, elaborado por el profesor Diego Rodríguez, y al que ha tenido acceso Demócrata, el 'think tank' constata que el despliegue de nueva potencia renovable para generación eléctrica ha seguido apoyándose casi en exclusiva en la tecnología fotovoltaica, “que casi multiplicó por diez en 2025 la entrada de potencia eólica” y marcó un máximo histórico.

Sin embargo, el autor del informe sostiene que este ritmo de crecimiento de la fotovoltaica resultará difícil de sostener en los próximos ejercicios, en un entorno dominado por la reducción de los precios capturados por la generación solar, el incremento de los vertidos y “la creciente incertidumbre sobre la rentabilidad de nuevos proyectos”.

En esta línea, remarca que el precio medio capturado en 2025 ya se sitúa en el límite de rentabilidad de numerosos desarrollos fotovoltaicos y, por ello, anticipa “una fuerte caída de la entrada a partir de 2027”.

El preocupante retraso en el almacenamiento energético

En cuanto a la generación eólica, el documento recalca que continúa “muy alejado” de los objetivos fijados en el PNIEC y considera “clave” agilizar la tramitación administrativa de los proyectos, tanto de nuevos parques como, de forma muy destacada, de las iniciativas de repotenciación de instalaciones ya existentes.

Sobre el almacenamiento energético, el análisis detecta un retraso significativo. Fedea prevé cierto impulso en el despliegue de baterías a partir de 2026, aunque estima que este “llega tarde para cumplir los objetivos previstos”.

En relación con los gases renovables, el informe concluye que el desarrollo del hidrógeno verde se encuentra “muy por debajo de las expectativas iniciales”.

Pese a que existe un volumen importante de proyectos que han obtenido ayudas públicas, la ausencia de demanda firme y la inseguridad regulatoria están posponiendo las decisiones de inversión, por lo que el autor anticipa que en 2030 se estará muy lejos de la meta de capacidad de electrolización marcada para ese año.

En cambio, la trayectoria del biogás y del biometano se considera algo más positiva, aunque en ambos casos su aportación al sistema energético nacional sigue siendo muy limitada.

El informe destaca de forma especial el aumento de la demanda eléctrica en 2025, que interpreta como una condición necesaria para respaldar la expansión de las energías renovables. Con todo, subraya que, con los datos disponibles, no se aprecia un avance relevante de la electrificación en la industria, en el sector servicios y, de manera particular, en el transporte.

Menos de 3 millones de coches eléctricos en 2030

En este último ámbito, aunque en 2025 se produjo un repunte significativo de las matriculaciones de vehículos electrificados, el autor considera que el escenario más verosímil es que el parque móvil se mantenga por debajo de los tres millones de unidades en 2030, muy distante de los 5,5 millones contemplados en el PNIEC.

Asimismo, el estudio de Fedea apunta que cada vez resulta más complicado alcanzar el objetivo comprometido en el PNIEC de recortar un 32% las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 frente a los niveles de 1990, después de que la fuerte caída registrada en 2023 no se haya mantenido en los ejercicios posteriores.

El transporte, gran escollo para los objetivos climáticos

Desde una óptica sectorial, el 'think tank' constata que la generación eléctrica y la industria siguen aportando de forma positiva a la disminución de emisiones, aunque la contribución del sector eléctrico en 2025 se vio revertida por el cambio en el mix de generación tras el apagón.

No obstante, advierte de que otros ámbitos muestran una dinámica claramente negativa, en especial el transporte, que continúa siendo el principal freno para el cumplimiento de las metas del PNIEC, con una senda creciente de sus emisiones desde 2021 y un papel decisivo en el desvío de las emisiones totales respecto a la trayectoria prevista.