Marco Rubio busca en Munich templar el tono con Europa pero la subordina al ideario de Trump: carga contra la inmigración y el cambio climático

Marco Rubio trató este sábado en Múnich de marcar distancias con el discurso incendiario que JD Vance pronunció hace un año en la misma conferencia. Pero lo hizo sin apartarse del todo del guion estratégico de Donald Trump: advertencias sobre migración, reproches a Europa y una defensa del interés nacional estadounidense como eje de la relación transatlántica

4 minutos

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance  Peter Kneffel/dpa

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance Peter Kneffel/dpa

Comenta

Publicado

Última actualización

4 minutos

El secretario de Estado llegó a Baviera con un propósito evidente: rebajar la tensión que dejó el vicepresidente Vance en 2025, cuando acusó a los gobiernos europeos de “autodestruirse” por sus políticas migratorias y de excluir a la derecha populista del poder. Aquella intervención marcó lo que muchos diplomáticos consideran el inicio de un deterioro profundo entre Washington y Bruselas.

Rubio optó por otro registro. Más diplomático, menos confrontativo, aunque firmemente alineado con las prioridades de la Administración Trump.

Una advertencia envuelta en cordialidad

Rubio reconoció que Estados Unidos y Europa cometieron “ilusiones peligrosas” después de la Guerra Fría: creer en un mundo sin fronteras, en democracias inevitables y en el comercio como sustituto de los vínculos nacionales. De esa reflexión pasó al núcleo del mensaje trumpista: la migración masiva como amenaza a la cohesión cultural.

Sin embargo, el secretario de Estado introdujo un matiz que no estuvo presente en Vance:

“A veces podemos sonar urgentes o directos. Es porque nos importa profundamente Europa.”

Rubio insistió en la conexión histórica, cultural y espiritual con el continente, una forma de recordar que, incluso en la nueva doctrina Trump, Europa sigue siendo estratégica para la seguridad estadounidense. Pide "revitalizar la alianza" con Europa pero en los términos de la Administración estadounidense. 

Dejar atrás el "engaño"

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha instado a las principales potencias europeas a alinearse con la visión nacionalista del mundo defendida por el presidente Donald Trump y a dejar atrás el "engaño" que, a su juicio, han sustentado durante décadas las democracias liberales, el sistema internacional basado en normas y las políticas derivadas de este modelo.

Rubio ha señalado que el colapso de la Unión Soviética y el final de la política de bloques propiciaron la aparición de esta "idea absurda" que condujo a "una visión dogmática de comercio libre y sin restricciones" y al apaciguamiento de "un culto climático" que, según ha denunciado, solo ha desembocado en el "empobrecimiento de la sociedad".

"Y en la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos. Cometimos estos errores juntos. Y ahora, juntos, le debemos a nuestro pueblo afrontar esos hechos y seguir adelante", ha lamentado el secretario de Estado.

Hacia un nuevo orden mundial liderado por Trump

Sin romper por completo con el entramado actual de relaciones, Rubio ha abogado por una reforma en profundidad de los organismos internacionales, empezando por Naciones Unidas, de forma que el interés nacional de cada Estado pase a ocupar un lugar absolutamente prioritario.

"Ya no podemos anteponer el así llamado orden global a los intereses vitales de nuestra gente y de nuestros pueblos", ha afirmado el secretario de Estado durante su intervención en la Conferencia de Seguridad Internacional de Múnich, el mismo escenario en el que hace un año el vicepresidente de EEUU, JD Vance, expuso en un contundente discurso la posición de la Administración y su decepción por lo que calificó como una derrota de los valores históricos europeos.

Con un tono menos extremo que el de Vance y una postura más dialogante, Rubio ha vuelto a recurrir en su intervención a expresiones como "cultura nacional", "herencia", "valores cristianos" o "declive de la civilización occidental". Desde esta óptica, ha defendido la creación de una "alianza basada en el reconocimiento de que Occidente ha heredado algo común, distintivo e irremplazable, porque, al fin y al cabo, este es el fundamento mismo del vínculo transatlántico".

A diferencia de Vance, Rubio ha subrayado que Estados Unidos es resultado directo del legado europeo. "Somos hijos de Europa", ha recordado el secretario de Estado al repasar la huella de Europa en la formación del país, base sobre la que pretende levantar esta nueva alianza.

"Actuando juntos de esta manera, no solo contribuiremos a recuperar una política exterior sensata, sino que nos devolverá una clara identidad", ha señalado, "y recuperará nuestro lugar en el mundo, para disuadir a las fuerzas de la destrucción de la civilización que hoy nos amenazan".

La alianza en debate

Los líderes europeos llegan a Múnich divididos sobre cómo gestionar esta etapa.

Emmanuel Macron apuesta por tomar distancia política de Washington.
Friedrich Merz defiende que romper con EE.UU. es una “ilusión peligrosa”.
Mark Rutte (OTAN) advierte que Europa no puede garantizar su defensa sin el respaldo estadounidense.

De fondo, la lucha de Europa por su autonomía y el convencimiento de que la construcción de la misma solo es viable con industria de defensa soberana, capaz y autonomía.

La fractura no es solo transatlántica. Una delegación demócrata -con Gavin Newsom, Alexandria Ocasio-Cortez o Ruben Gallego- ha viajado a la conferencia para contradecir abiertamente la estrategia exterior de Trump y pedir a la UE que no precipite una ruptura mientras se acerca el ciclo electoral estadounidense.

Un presente frágil, un futuro incierto

El clima general en Múnich sigue dominado por la inquietud.

Un informe previo de la conferencia sostiene que Estados Unidos está dejando atrás la arquitectura internacional que construyó tras la Segunda Guerra Mundial -multilateralismo, integración económica y defensa de la democracia- y que Trump está erosionando cada uno de esos pilares.