El acuerdo de libre comercio alcanzado entre la Unión Europea y la India, bautizado por algunos negociadores como “la madre de todos los acuerdos”, abre la puerta a una nueva transformación de la industria farmacéutica europea. Se trata de un cambio estructural que afectará especialmente a las organizaciones de fabricación por contrato (CMO) y a las organizaciones de desarrollo y fabricación (CDMO). Esto supone efectos directos sobre una red de más de 530 plantas farmacéuticas en el continente, que tendrán que hacer frente a un nuevo paradigma competitivo y operativo.
El pacto se enmarca en una estrategia más amplia de Bruselas para reforzar la integración comercial con economías emergentes clave, en un momento en que las cadenas de suministro globales se encuentran sometidas a tensiones crecientes. En este contexto, la India se posiciona como un actor industrial de primer orden, especialmente en el ámbito de los medicamentos genéricos y la producción a gran escala.
Reducción arancelaria y apertura del mercado
Principalmente, el acuerdo elimina o reduce drásticamente los aranceles en más del 90% de los bienes, incluyendo en este capítulo los productos farmacéuticos. Estas barreras comerciales, hasta ahora situadas en torno al 11%, pasarán a ser del 0% para casi todos los productos del sector.
Este cambio, aparentemente técnico, tiene implicaciones profundas. La reducción arancelaria permitirá que los fabricantes indios entren al mercado europeo con costes de acceso significativamente menores, reforzando su competitividad frente a los productores comunitarios.

Con el texto se apuesta por una competencia intensificada. Esto permitirá que los fabricantes indios se posicionen como socios de bajo coste y alto cumplimiento regulatorio, especialmente en segmentos donde la producción está altamente estandarizada. Por este motivo, las empresas europeas ya no podrán competir únicamente en escala, sino que sufrirán una fuerte presión sobre sus márgenes de beneficio y sus modelos de negocio tradicionales.
El acceso recíproco abre el mercado sanitario de la Unión Europea, valorado en 570.000 millones de dólares, a las empresas indias. Debido a la inclinación creciente hacia la externalización, el equilibrio de la producción podría desplazarse hacia la India en busca de una fabricación más eficiente en términos de capital y costes operativos.
Reconfiguración de las cadenas de suministro
Lo cierto es que las farmacéuticas europeas obtienen un acceso más fácil al creciente mercado indio, pero con el acuerdo deben recalcular sus estrategias de suministro para integrar a los actores globales indios dentro de sus estándares de logística, trazabilidad y calidad.
Europe and India are making history today.
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) January 27, 2026
We have concluded the mother of all deals.
We have created a free trade zone of two billion people, with both sides set to benefit.
This is only the beginning.
We will grow our strategic relationship to be even stronger. pic.twitter.com/C7L1kQQEtr
Este proceso no es menor. La industria farmacéutica europea opera bajo un marco regulatorio altamente exigente, donde la capacidad de garantizar la continuidad del suministro, la seguridad del paciente y la consistencia productiva resulta crítica. La entrada de nuevos actores implica, por tanto, un esfuerzo de homologación, auditorías y adaptación de procesos.
En paralelo, se abre también un escenario donde las CDMO europeas podrían optar por establecer alianzas estratégicas o incluso relocalizar parcialmente determinadas fases de producción hacia el subcontinente asiático.
Especialización como vía de supervivencia
En el marco de la transformación y la especialización, para sobrevivir a la competencia de bajo coste, las farmacéuticas europeas están obligadas a evolucionar en su propuesta de valor. Existe un imperativo por centrarse en áreas donde la competencia por precio es menos dominante, como los inyectables estériles, los biológicos y las terapias avanzadas.
En estos segmentos, la diferenciación depende menos del coste unitario y más de la complejidad técnica, los requisitos regulatorios y la capacidad de innovación. Así, la industria europea podría reforzar su posicionamiento en nichos de alto valor añadido, donde el know-how y la infraestructura especializada constituyen una barrera de entrada más sólida.
La diferenciación vendrá a través de la rapidez de llegada al mercado, certificaciones de calidad superiores y capacidades avanzadas de desarrollo, más allá de la simple capacidad de producción. Además, para impulsar la cooperación internacional, se incentivará la creación de empresas conjuntas e instalaciones en la India como fórmula para cubrir riesgos de costes y regulatorios.
Cooperación regulatoria y estándares comunes
Desde la Comisión Europea defienden que el acuerdo no solo trata de aranceles, sino de crear un entorno operativo más predecible. Por esta razón, el texto enfatiza la cooperación regulatoria y la armonización de las buenas prácticas de fabricación (GMP) de la Unión Europea entre las redes de proveedores.

Bruselas venía trabajando para que el pacto garantizase un alto nivel de protección para patentes, marcas comerciales y secretos comerciales, lo cual era especialmente importante para las empresas farmacéuticas europeas que manejan información confidencial de desarrollo de sus clientes.
En este sentido, sus principales defensores afirman que con esta relación se establece un marco de seguridad jurídica mucho más robusto para la propiedad intelectual. El nuevo nivel de protección y observancia de los derechos de propiedad intelectual afectará directamente a las marcas comerciales, esenciales para la identificación y protección de productos farmacéuticos de marca en el mercado.
Propiedad intelectual
El punto de los secretos comerciales era especialmente crítico para las farmacéuticas, ya que a menudo manejan formulaciones, procesos de fabricación y datos de estudios de estabilidad que deben permanecer confidenciales.
Así, no solo se definen los derechos, sino que se obliga a ambas partes a contar con medidas, procedimientos y recursos específicos para garantizar que estos derechos se respeten efectivamente. Esto busca reducir la incertidumbre que existía previamente debido a un entorno regulatorio en India considerado relativamente restrictivo.
Uno de los objetivos centrales de los impulsores era fomentar un entorno empresarial transparente y predecible. En este sector, esto se traducirá en una mayor seguridad jurídica. Las empresas europeas que invierten o fabrican en la India ahora tendrán mayores garantías de que sus innovaciones y datos estarán protegidos bajo estándares internacionales.
🤝 After a year of tireless engagement and more than a decade in the making, we've delivered the biggest FTA ever. High tariffs down, opportunity unleashed. Proof that win-win trade is real and that genuine partnership, like with Minister @PiyushGoyal, is always worth the effort. pic.twitter.com/VqQj1Braeu
— Maroš Šefčovič🇪🇺 (@MarosSefcovic) January 27, 2026
Mecanismos de resolución ante tensiones futuras
El acuerdo incluye un mecanismo de solución de diferencias con paneles independientes para resolver desacuerdos sobre el cumplimiento de estas normas en materia de licencias y propiedad intelectual.
Pese a que se está negociando un acuerdo separado para las Indicaciones Geográficas, este marco también ayudará a evitar la competencia desleal y las imitaciones de productos tradicionales vinculados a denominaciones protegidas.
Los negociadores han pactado reglas estrictas para asegurar que solo los productos significativamente transformados en India o en la Unión se beneficien del acuerdo, evitando que productos de terceros países eludan las protecciones previstas.
Sin embargo, desde el sector también alertan de que las propuestas europeas sobre exclusividad de datos, posibles extensiones de patente y medidas de cumplimiento podrían, si se aplican de forma estricta, retrasar la entrada de genéricos y biosimilares. Esto limitaría la capacidad exportadora de India como “farmacia del mundo en desarrollo”, abriendo un debate sobre el equilibrio entre innovación, acceso y competencia global.