Bruselas está dando un giro de 360 grados en su agenda energética. En una carta remitida este lunes a los veintisiete jefes de Gobierno de la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido evitar el cierre “prematuro de activos como las centrales nucleares existentes que pueden seguir proporcionando electricidad fiable”. Un guiño que, en el panorama español, apunta directamente a la central nuclear de Almaraz, donde las empresas eléctricas han solicitado prorrogar su vida útil tres años más, hasta 2030.
La misiva llega tres días antes de que los líderes europeos se sienten en la mesa del Consejo Europeo para coordinar las primeras medidas destinadas a contener las consecuencias económicas de la guerra con Irán. En Bruselas insisten en que el objetivo es gestionar el shock energético y proteger la economía europea. Von der Leyen considera que el sistema energético actual genera importantes desafíos para algunos Estados miembros. En particular, señala que en el modelo marginalista del mercado eléctrico, el elevado precio del gas acaba condicionando el coste de la electricidad.
“Además de un cambio estructural más rápido, debemos mitigar el impacto del coste de los combustibles fósiles durante los periodos en los que el precio del gas es alto”, explica la presidenta comunitaria en su carta. En el documento, el Ejecutivo recuerda también que los Estados miembros ya disponen de instrumentos para ofrecer alivio inmediato a las industrias más afectadas por la subida de los precios energéticos, especialmente en el actual contexto geopolítico. Una de esas herramientas es el marco existente de ayudas estatales, que permite a los Gobiernos apoyar a los sectores más expuestos.
La Comisión menciona además otra posibilidad que algunos países ya han aplicado: limitar el precio de la generación eléctrica a partir de gas. “Es otro instrumento que algunos Estados miembros han utilizado”, señala el Ejecutivo comunitario. No obstante, Bruselas advierte de que evaluará caso por caso el impacto de estos mecanismos nacionales de emergencia sobre el mercado interior.
Rebajas fiscales y cambios en la factura eléctrica
La presidenta de la Comisión también considera que existe margen para reducir la presión fiscal sobre la electricidad. Entre las opciones planteadas figura la posibilidad de eliminar determinados gravámenes no energéticos de las facturas eléctricas, así como garantizar que la electricidad tenga una fiscalidad más favorable que los combustibles fósiles.
La intención de Bruselas es enviar una señal clara a los Estados miembros para que utilicen todos los instrumentos disponibles con el objetivo de contener el impacto de la volatilidad energética sobre hogares e industria.
Bien es cierto que la posición comunitaria sobre la energía nuclear no sorprende en la capital europea. Hace apenas unos días, Von der Leyen defendió abiertamente el relanzamiento de la energía nuclear en el continente y anunció la preparación de una nueva estrategia europea para el desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR), con el objetivo de que esta tecnología esté operativa a comienzos de la próxima década.
Durante su intervención en la Nuclear Energy Summit celebrada en París, la presidenta de la Comisión aseguró que Europa necesita combinar energía nuclear y energías renovables para garantizar electricidad asequible, seguridad energética y competitividad industrial. Según Von der Leyen, el precio estructuralmente alto de la electricidad en Europa afecta tanto al coste de vida de los ciudadanos como a la competitividad de la industria, en un momento en el que tecnologías como la robótica o la inteligencia artificial requerirán grandes cantidades de energía limpia.
El debate sobre el futuro de Almaraz
En la central nuclear de Almaraz sostienen que la coyuntura internacional refuerza la necesidad de mantener su actividad para garantizar un suministro estable, predecible e independiente tanto para España como para el conjunto del continente.
La Revisión Periódica de Seguridad, que cuenta con el aval del Consejo de Seguridad Nuclear, ha certificado el cumplimiento de todos los requisitos técnicos para operar hasta 2030. Sin embargo, el Gobierno español mantiene una posición prudente. El gabinete que dirige la vicepresidenta Sara Aagesen se mantiene a la espera de un nuevo informe del organismo regulador que determine si se cumple una de las líneas rojas fijadas por el Ejecutivo para autorizar cualquier prórroga de la vida útil de las centrales: la seguridad nuclear.
Noticia destacada
Aagesen mantiene intacto el calendario de cierre nuclear y sitúa a Almaraz como única prórroga solicitada
1 minuto
Las otras dos condiciones establecidas por el Gobierno son que la extensión no suponga un sobrecoste para los consumidores y que no comprometa la estabilidad del sistema eléctrico.
Moncloa abraza las renovables
La responsable energética del Ejecutivo español reitera en cada intervención pública que las energías renovables constituyen la principal fortaleza del país. De hecho, cuando Von der Leyen defendió el impulso europeo a la energía nuclear, la vicepresidenta respondió señalando que España “aporta en lo que realmente es competitivo y estratégico: la energía renovable”.
La Moncloa prepara su estrategia de cara a la cumbre del jueves en torno a esa misma idea: apostar por las energías más competitivas para romper la dependencia de los combustibles fósiles externos. Tal y como ha confirmado la propia vicepresidenta a su llegada al Consejo de Energía, el Ministerio trabaja para consolidar una alianza entre varios socios europeos en defensa de las energías renovables y del sistema de créditos de carbono como pilares de la política energética comunitaria.
Noticia destacada
Aagesen pide coherencia en la respuesta europea al impacto energético de la guerra
6 minutos
“Se utiliza la energía como arma de guerra. La visión de España es que tenemos que acelerar la transición energética”, ha afirmado Aagesen. La posición del Gobierno de Pedro Sánchez se basa en la idea de que una transición energética más rápida permitiría reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles, una vulnerabilidad que ha quedado especialmente expuesta tras las crisis geopolíticas de los últimos años.
Según la vicepresidenta, el caso español demuestra que la volatilidad de los mercados energéticos tiene un impacto menor cuando aumenta el peso de las energías renovables en el sistema energético.