La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha advertido este martes de que el número de personas desplazadas dentro de Líbano sigue creciendo a pesar del alto el fuego declarado el pasado 17 de abril. Desde entonces, los ataques israelíes han causado cerca de 400 fallecidos y una destrucción "generalizada" de viviendas e infraestructuras esenciales en amplias zonas del país.
La representante de ACNUR en Líbano, Karolina Lindholm Billing, ha explicado en una rueda de prensa en Ginebra (Suiza) que la emergencia humanitaria en el país está "lejos de haber terminado" y que la situación continúa siendo "extremadamente frágil". Ha subrayado que persisten los bombardeos, los derribos de edificios, las órdenes de evacuación y las restricciones a la movilidad, "provocando desplazamientos reiterados y un rápido aumento de las necesidades humanitarias".
"Aunque la capital, Beirut, no ha sido atacada en las últimas semanas y la situación en Líbano ha ido desapareciendo de los titulares, los civiles que permanecen en el sur del país y en algunas áreas del valle de la Becá siguen viviendo con el mismo temor por sus vidas que antes del alto el fuego. Y cada vez son más los que se ven obligados a huir", ha alertado.
Billing ha señalado que, en el contexto de los choques entre el Ejército de Israel y el partido-milicia chií Hezbolá, se contabilizan al menos 380 muertos en territorio libanés. La cifra total de fallecidos asciende a 2.700 desde el 2 de marzo, cuando ambas partes reanudaron las hostilidades tras la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero.
A estas víctimas se suma la "destrucción generalizada (que) persiste en amplias zonas del país y afecta a viviendas de cientos de miles de personas, así como a infraestructuras básicas". Según datos del Consejo Nacional de Investigación Científica de Líbano (CNRS, por sus siglas en inglés), solo en los tres primeros días posteriores al anuncio del alto el fuego acordado entre ambos países con mediación de la Administración Trump, unas 428 casas quedaron arrasadas y alrededor de medio centenar sufrieron daños.
La responsable de ACNUR ha descrito cómo los desplazados internos, que "anhelan" volver a sus lugares de origen, "se encuentran con sus casas destruidas, barrios inseguros y servicios básicos inexistentes", lo que les obliga a abandonar de nuevo esas zonas, atrapados en "ciclos repetidos y agotadores de incertidumbre".
"Quienes logran regresar se enfrentan a una realidad devastadora: destrucción masiva de viviendas e infraestructuras, ausencia de electricidad y agua, centros de salud y escuelas dañados o fuera de servicio, y riesgos persistentes por la presencia de munición sin explotar", ha agregado.
Sus palabras se producen tras visitar a familias afectadas en Nabatiyé y Tiro, en el sur del país. Ha señalado que, en otras áreas meridionales bajo control del Ejército israelí, a muchas de estas personas desplazadas ni siquiera se les permite volver.
La representante de ACNUR ha recordado que el llamamiento de emergencia para Líbano solo ha recibido por ahora el 38% de la financiación necesaria. Por ello, ha pedido que se respete el alto el fuego para facilitar un retorno "seguro" de la población desplazada y que este proceso vaya acompañado de un respaldo internacional "sostenido".
Por su parte, el Ministerio de Sanidad libanés ha informado de que, desde el 2 de marzo, 2.701 personas han perdido la vida y 8.311 han resultado heridas a causa de los bombardeos israelíes, según el último balance difundido este martes.