Las autoridades alemanas han descartado este lunes que el excanciller Gerhard Schroeder pueda asumir un papel de mediador internacional en el conflicto de Ucrania. La negativa llega después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, lo señalara como posible facilitador de unas conversaciones de paz muy deterioradas. Berlín justifica su posición en la estrecha relación de Schroeder con Rusia y subraya que cualquier figura de mediación debe contar con el visto bueno de todas las partes implicadas.
“El excanciller en el pasado no ha demostrado precisamente todo lo necesario para poder actuar aquí como mediador neutral, como una especie de 'honest broker'. Está y también se ha dejado influenciar claramente por Putin”, ha afirmado el ministro alemán para Asuntos Europeos, Gunther Krichbaum, en declaraciones desde Bruselas al ser preguntado por la propuesta lanzada por el mandatario ruso de que el ex canciller socialdemócrata ejerza de mediador.
En la misma línea, Krichbaum ha insistido en la proximidad personal y política de Schroeder con el presidente ruso. “Las amistades estrechas pueden ser legítimas en cualquier parte del mundo, pero no contribuyen a que alguien pueda ser percibido como un actor de mediación íntegro e imparcial”, ha señalado, remarcando además que cualquier eventual mediador debe ser aceptado por Kiev.
“Lo importante, ante todo, es que un mediador pueda ser aceptado por ambas partes”, ha recalcado el político conservador alemán.
Schroeder, que ocupó la Cancillería entre 1998 y 2005, impulsó durante su mandato una fuerte dependencia energética de Rusia y desde entonces ha mantenido una estrecha colaboración con empresas rusas, lo que le ha convertido en una figura muy controvertida en Alemania. En 2022, en plena controversia por la invasión de Ucrania, cedió a la presión pública y política y renunció a su puesto en el consejo de administración del gigante gasístico ruso Gazprom.
Aquel mismo año, el Bundestag decidió retirarle parte de los privilegios asociados a su antiguo cargo, mientras que dentro de su partido, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), se debatieron iniciativas para expulsarle, aunque finalmente no llegaron a materializarse.