La organización Amnistía Internacional (AI) ha comunicado este miércoles que se incorpora a la denuncia ya interpuesta contra la filial belga del gigante estadounidense de paquetería y logística FedEx por un presunto tránsito irregular de armamento, en el que se incluirían componentes de los cazas F-35 empleados por Israel “en su genocidio en curso contra la población palestina de la Franja de Gaza ocupada”.
AI detalla en una nota que se suma a una coalición de organizaciones de la sociedad civil —entre ellas Vredesactie, la Liga de los Derechos Humanos y la Coordinación nacional de acción por la paz y la democracia— que ha llevado el caso ante la Fiscalía de Lieja, en la región de Valonia, mediante una denuncia penal contra FedEx Bélgica.
En el comunicado, la directora de Amnistía Internacional Bélgica, Carine Thibaut, recuerda que “los aviones de combate F-35 son los más avanzados de su clase en la Fuerza Aérea Israelí y han causado muerte y destrucción generalizadas, arrasando generaciones enteras de palestinos y palestinas, y reduciendo a escombros la mayor parte de la Franja de Gaza”.
Thibaut subraya además que “el genocidio que está cometiendo Israel requiere un reabastecimiento constante de armas” y sostiene que “todos los Estados, incluido Bélgica, tienen el deber de prevenir y castigar el genocidio y no contribuir a la ocupación ilegal de territorio palestino, lo que exige que pongan fin de inmediato a cualquier transferencia o tránsito de armas susceptibles de emplearse para cometer crímenes de Derecho Internacional”.
La ONG, basándose en información obtenida del portal corporativo de FedEx, señala que “en octubre de 2024, un cargamento sujeto al Reglamento sobre Tráfico Internacional de Armas de Estados Unidos fue transportado por FedEx desde la base de la Fuerza Aérea en Hill (Utah) hasta la base aérea militar de Nevatim en Israel”.
Asimismo, recoge una comunicación de la compañía de junio de 2025 en la que se indica que “ciertas rutas de vuelo de FedEx” se habían “modificado con poca antelación por motivos operativos” ante el cierre del espacio aéreo israelí durante la guerra entre Irán e Israel y Estados Unidos ese mismo mes, lo que habría provocado que “determinadas mercancías sujetas al Reglamento sobre Tráfico Internacional de Armas podrían haber pasado por Lieja accidentalmente”.
De acuerdo con Amnistía Internacional, “el envío se descargó en el aeropuerto de Lieja y se transportó por carretera hasta el aeropuerto de Colonia (Alemania) para continuar hacia Israel”.
“Nos preocupa el patrón que se está manifestando, según el cual las autoridades de Bélgica y Valonia no están adoptando mecanismos para regular eficazmente el tránsito de armas”, advierte Thibaut, aludiendo también a otras informaciones publicadas sobre el posible tránsito ilegal de mercancías en el aeropuerto de Lieja.
Ante esta situación, la responsable de AI en Bélgica explica que, mediante la denuncia presentada, la organización pretende “evitar que continúe el tránsito ilícito de armas a través de Bélgica hacia Israel y garantizar rendición de cuentas”. A su juicio, “es inaceptable que multinacionales como FedEx incumplan las normas cuando les conviene. No están por encima de la ley”.
Thibaut añade que “esta causa tiene lugar en un momento de intensificación de la presión sobre gobiernos y empresas de la Unión Europea (UE) para que pasen de condenar los hechos a emprender acciones esenciales para poner fin al genocidio en curso de Israel contra la población palestina en la Franja de Gaza ocupada, su ocupación ilegal de todo el territorio palestino ocupado y su cruel sistema de 'apartheid' contra todas las personas palestinas cuyos derechos controla”.
En la misma línea, reivindica que “la dignidad humana no es una mercancía” y que “Estados, empresas y otros muchos deben poner fin a su adicción letal a las ganancias y beneficios económicos a cualquier precio”.
En su comunicado, Amnistía indica que se ha dirigido a FedEx Bélgica para recabar su versión y que la empresa ha remitido esta respuesta de un portavoz: “FedEx tiene el compromiso de acatar las leyes y normas aplicables. No hacemos envíos internacionales de armas y municiones, y tenemos estrictos procedimientos de control para evitar tales envíos”.
En este contexto, la ONG insta a “todos los Estados para que impongan un embargo de armas integral a Israel, que incluya todas las armas y componentes, materiales y tecnología susceptibles de permitir que Israel continúe su genocidio de la población palestina en Gaza, así como su ocupación ilegal y su sistema de 'apartheid', incluidos materiales de vigilancia y control policial”.