Las autoridades implantadas por los talibán en Afganistán desde que tomaron el poder en agosto de 2021 han asegurado este viernes que han llevado a cabo una serie de bombardeos sobre distintos puntos de Pakistán, entre ellos una zona próxima a la capital, Islamabad, en el contexto de los nuevos choques armados registrados en las últimas horas entre ambos países.
El Ministerio de Defensa afgano ha señalado en un comunicado difundido en redes sociales que la Fuerza Aérea lanzó la ofensiva alrededor de las 11.00 horas (hora local) contra “un campamento militar cerca de Faizabad, en Islamabad, una base militar en Noushera, posiciones militares en Jamrud y otros lugares en Abbottabad”.
“La operación aérea se ejecutó con éxito, teniendo como objetivo bases militares, centros de mando e instalaciones estratégicas clave de Pakistán”, ha subrayado el departamento, que ha recalcado que se trata de “una respuesta a las incursiones aéreas de las fuerzas paquistaníes en Kabul, Kandahar y Paktia”.
En reacción a estas acusaciones, el ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, ha manifestado que “los terroristas intentaron lanzar pequeños drones contra Abbotabad, Suabi y Noushera”. “Los sistemas antidrones han derribado todos los aparatos. No hay daños a la vida”, ha indicado.
El propio Tarar ha añadido que “los incidentes han expuesto de nuevo vínculos directos entre el régimen talibán afgano y el terrorismo en Pakistán”, en un escueto mensaje publicado igualmente en redes sociales.
Horas antes, el Ejecutivo paquistaní había proclamado una “guerra abierta” contra los talibán tras una serie de ataques atribuidos a las fuerzas afganas durante el jueves, lo que llevó a Islamabad a responder con bombardeos sobre Kabul y otras ciudades, entre ellas Kandahar.
El ministro de Información ha precisado este viernes que los ataques de Pakistán, integrados en la operación “Ira de la Verdad”, habrían causado la muerte de más de 130 presuntos talibán. Por su parte, Kabul sostuvo que su campaña de ataques del jueves dejó más de 50 militares paquistaníes muertos a lo largo de la Línea Durand” --que marca el límite entre ambos estados por sus 2.640 kilómetros de longitud--.
Este repunte de la violencia se produce pocos días después de que las autoridades afganas elevasen una queja formal ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por bombardeos llevados a cabo por Pakistán en su territorio, denunciando que dejaron más de una decena de civiles muertos. Islamabad defendió entonces que sus ataques aéreos se dirigieron contra “campamentos y escondites terroristas” del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, y del grupo yihadista Estado Islámico, como represalia por recientes atentados suicidas en suelo paquistaní.