Al menos 16 personas han perdido la vida este martes en una nueva oleada de ataques aéreos del Ejército israelí contra el sur de Líbano, pese al alto el fuego vigente desde mediados de abril y recientemente prorrogado tras conversaciones mediadas por Estados Unidos entre ambos países.
De acuerdo con la agencia estatal libanesa NNA, al menos diez personas, entre ellas tres menores, han fallecido y otras tres han resultado heridas en un bombardeo contra una vivienda en Deir Qanun al Nahr, en el distrito de Tiro. Las autoridades locales advierten de que el número de víctimas podría aumentar, ya que los equipos de rescate siguen retirando escombros y buscando desaparecidos en la zona.
Otro ataque contra una casa en Nabatiyé, igualmente en el sur del país, ha causado al menos cuatro muertos, mientras que dos personas más han fallecido en bombardeos separados sobre las localidades de Frun y Haruf. Por el momento, el Ejército israelí no ha ofrecido comentarios sobre estas operaciones.
Paralelamente, las Fuerzas Armadas israelíes han emitido nuevas órdenes de evacuación para una docena de poblaciones del sur de Líbano ante la previsión de más ataques aéreos. Las medidas afectan a Tura, Nabatiye al Tahta, Habush, Al Bazuriyé, Tair Deba, Kafr Huna, Ain Qana, Lubaya, Jibshit, Al Shihabiyé, Burj al Shamali y Humin al Fauqa.
"La violación del acuerdo de alto el fuego por parte del grupo terrorista Hezbolá obliga al Ejército a actuar con fuerza contra él", ha manifestado el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, que ha instado a los habitantes a alejarse "inmediatamente" de estas localidades a una distancia "no menor a mil metros".
"Todo aquel que se encuentre cerca de elementos de Hezbolá, sus instalaciones y sus medios de combate pone su vida en peligro", ha zanjado Adrai en un mensaje en redes sociales, en coherencia con las múltiples advertencias lanzadas en los últimos meses antes de ataques aéreos contra los puntos incluidos en las órdenes de evacuación.
Las hostilidades a gran escala se reactivaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá disparó proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático. En respuesta, las fuerzas israelíes iniciaron una nueva ofensiva de gran envergadura y una invasión terrestre de Líbano, que ha dejado alrededor de 3.000 muertos desde entonces.
Con anterioridad, ambas partes habían acordado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de enfrentamientos vinculados a los ataques del 7 de octubre de 2023. No obstante, Israel mantuvo los bombardeos frecuentes sobre territorio libanés y la presencia de tropas en varios puntos, alegando operaciones contra Hezbolá, mientras desde Beirut y desde el propio grupo se denunciaban estas acciones.