Las autoridades de Corea del Norte han acusado este viernes a Corea del Sur de haber vulnerado su espacio aéreo el pasado 4 de enero con un dron militar, que habría sido derribado por el Ejército norcoreano. Pyongyang sostiene que se ha atentado contra su soberanía y ha avisado de que Seúl deberá “pagar un alto precio” por este supuesto ataque, un episodio que el Gobierno surcoreano ha negado de inicio, aunque el presidente, Lee Jae Myung, ha ordenado una investigación inmediata y en profundidad.
“El 4 de enero, las subunidades del Ejército Popular de Corea (del Norte) encargadas de la vigilancia aérea fronteriza capturaron y rastrearon un objetivo aéreo que se dirigía hacia el norte sobre la zona de Hado-ri, Songhae-myon, condado de Kanghwa, ciudad de Inchon. Tácticamente, lo dejaron volar a ocho kilómetros sobre el espacio aéreo (de Corea del Norte) y lo atacaron con medios especiales de guerra electrónica”, ha sostenido un portavoz del Ejército en un comunicado recogido por la agencia de noticias norcoreana KCNA.
Según el relato de Pyongyang, el dron estaba dotado de equipos de observación y, tras examinar los restos, las autoridades militares concluyeron que incorporaba dos cámaras de vídeo que habrían filmado territorio norcoreano durante unos siete minutos. En esta línea, recalcan que la misión del aparato era llevar a cabo un “reconocimiento de (la) zona”.
“La República de Corea (del Sur), un grupo de vándalos que sorprendió al mundo al provocar un incidente en el que su dron violó el espacio aéreo de Pyongyang en octubre de 2024, cometió otra grave violación de la soberanía de la RPDC al hacer que su dron violara el espacio aéreo de la RPDC a principios del año (2026)”, ha reafirmado el portavoz militar.
Las autoridades norcoreanas han rememorado además que otro dron habría penetrado en su espacio aéreo el pasado septiembre equipado con “una cámara óptica de alta resolución”, lo que describen como “un claro medio de vigilancia y reconocimiento”.
El Gobierno norcoreano ha insistido en que las autoridades surcoreanas son “el enemigo más hostil hacia nosotros” y ha advertido de que derribará cualquier “objetivo” que considere una amenaza. “La República de Corea (del Sur) es una copia perfecta de los lunáticos de Kiev”, han añadido.
“Denunciamos enérgicamente las atroces y constantes intrusiones de los hooligans en nuestra soberanía y sus actos provocativos sin disimulo contra nosotros y advertimos seriamente a las autoridades de la República de Corea (del Sur) que revelaron una vez más su oscura intención de enfrentarse a nosotros. Deberían detener de inmediato cualquier acto que invite a su destrucción. Los belicistas militares de la República de Corea seguramente se verán obligados a pagar un alto precio por su imperdonable histeria”, ha concluido el comunicado.
Seúl niega las acusaciones y abre una investigación
En respuesta, el Gobierno surcoreano ha rechazado de forma tajante la versión difundida por Pyongyang y ha recalcado que las Fuerzas Armadas de Corea del Sur no utilizan los modelos de dron mostrados por el régimen norcoreano.
En declaraciones a la agencia Yonhap, el ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, ha asegurado que las acusaciones de Corea del Norte son “absolutamente falsas” y ha subrayado que las imágenes de los aparatos difundidas por Pyongyang no corresponden a ningún dron en servicio en el Ejército surcoreano.
Ahn ha recordado además “la pesadilla de la ley marcial” para argumentar que no hubo operaciones militares surcoreanas en las fechas apuntadas por Corea del Norte, insistiendo en que ni la Fuerza Aérea ni el Ejército de tierra llevaron a cabo misiones con drones en esos días.
Pese a la negativa oficial, el presidente Lee ha optado por rebajar la tensión y ha ordenado el inicio de pesquisas, tras advertir de que, de confirmarse los hechos, se trataría de “un grave crimen” que pondría en riesgo la estabilidad en la península coreana y la seguridad del país.
Al ser preguntado por la posibilidad de que los drones hubieran sido manejados por particulares o grupos privados, Lee ha reiterado en rueda de prensa que, si la acusación se demostrara cierta, equivaldría a “un delito grave que amenaza la paz en la península de Corea y la seguridad nacional”, e instó a las Fuerzas Armadas y a la Policía a llevar a cabo una investigación rápida y exhaustiva.
El viceministro de Defensa para política nacional, Kim Hong Cheol, ha respaldado públicamente el mensaje del presidente, que en los últimos tiempos ha intentado sin éxito un acercamiento diplomático con Pyongyang.
“No tenemos intención de provocar a Corea del Norte y seguiremos tomando medidas prácticas y realizando esfuerzos para aliviar las tensiones intercoreanas y generar confianza”, ha indicado.