Ampliación | Detectado un nuevo brote de ébola en el noreste de RDC con más de 240 casos y decenas de muertes sospechosas

África CDC confirma un nuevo brote de ébola en Ituri (RDC), con más de 240 casos sospechosos y una rápida respuesta regional para contenerlo.

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Un centro de tratamiento contra el ébola en Beni, República Democrática del Congo (RDC), en mayo de 2019 (archivo) Kitsa Musayi/dpa
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El máximo organismo sanitario de África ha anunciado este viernes la aparición de un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, en el noreste de República Democrática del Congo (RDC). Por el momento se han registrado en torno a 245 casos y 65 fallecimientos sospechosos, de los cuales cuatro ya han sido confirmados mediante análisis de laboratorio.

Los Centros de África para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África) han detallado en una nota que hasta la fecha se han identificado 246 posibles infecciones, la mayoría concentradas en las áreas sanitarias de Mongwalu y Rwampara. “Hay informaciones sobre casos sospechosos en Bunia, a la espera de confirmación”, ha agregado el organismo.

En el comunicado se explica que, “tras consultas con el Ministerio de Sanidad de RDC y el Instituto Nacional de Salud Pública, los resultados preliminares de laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de Kinshasa detectaron el virus del ébola en trece de las 20 pruebas analizadas”.

Ante este escenario, los CDC de África han indicado que “analiza de cerca la situación” y han convocado para este mismo viernes “una reunión urgente de coordinación de alto nivel” con representantes de RDC, Uganda y Sudán del Sur, así como con “socios globales”, con la finalidad de “reforzar la vigilancia transfronteriza, la preparación y los esfuerzos de respuesta al brote”.

El director general de los África CDC, Jean Kaseya, ha expresado su “solidaridad” con las autoridades y la población congoleña “en su respuesta a este brote”. A su juicio, “dado el movimiento de población entre las zonas afectadas y los países vecinos, una rápida coordinación regional es esencial”.

Kaseya ha añadido que “estamos trabajando con RDC, Uganda, Sudándel Sur y nuestros socios para fortalecer la vigilancia, la preparación y la respuesta, y para ayudar a contener el brote lo más rápidamente posible”, recordando que en esta región se concentra un elevado número de desplazados internos y refugiados que escapan de la violencia.

En esta línea, el responsable de los CDC de África ha remarcado que la institución está ultimando apoyo en todos los frentes de la respuesta: desde la coordinación a través de mecanismos de operaciones de emergencia, la vigilancia digital y la gestión de datos, hasta la preparación en las zonas fronterizas, la cooperación entre laboratorios, las medidas de prevención y control de infecciones y la comunicación de riesgos a la población.

Asimismo, Kaseya ha pedido a las comunidades que viven en las áreas con mayor riesgo que atiendan las indicaciones de los servicios de salud, notifiquen de inmediato cualquier síntoma compatible con la enfermedad, eviten el contacto directo con personas potencialmente infectadas y colaboren con los equipos que trabajan sobre el terreno frente al brote.

Las autoridades congoleñas habían declarado en diciembre de 2025 el fin del brote anterior de ébola en el país, registrado en Bulapé, en la provincia de Kasai, después de contabilizar 45 fallecidos y 64 casos, una vez superados los 42 días desde el alta del último paciente confirmado.

RDC es considerado el país con mayor experiencia mundial en la gestión del virus del ébola, ya que ha afrontado más de una docena de brotes desde que el patógeno fue identificado en 1976 en un doble foco, uno de ellos en la localidad congoleña de Yambuku, situada junto al río Ébola, que dio nombre a la enfermedad.

La tasa media de mortalidad asociada al virus del ébola ronda el 50%. Los síntomas iniciales suelen aparecer de forma brusca e incluyen fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y cefalea y dolor de garganta. Posteriormente pueden presentarse vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de fallo progresivo de la función renal y hepática.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que, además de la puesta en marcha de las campañas de vacunación, las medidas de control del brote y la participación activa de la población son “fundamental” para frenar su expansión y reducir al mínimo su extensión geográfica.