Ampliación | El M23 denuncia 30 muertos y 57 heridos en un ataque con drones contra un mercado en el este de la RDC

El M23 atribuye a drones aliados del Ejército congoleño un ataque contra un mercado en Mushaki que deja 30 muertos, 57 heridos y el proceso de paz en el aire.

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Imagen de archivo de un ataque con dron en la ciudad de Goma (RDC) en marzo de 2026 Europa Press/Contacto/stringer

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El Movimiento 23 de Marzo (M23) ha asegurado que al menos 30 personas han perdido la vida y otras 57 han resultado heridas tras un ataque con aviones no tripulados contra un mercadillo en el este de República Democrática del Congo (RDC). El grupo responsabiliza a milicias aliadas del Ejército congoleño y sostiene que se trata de una de las peores matanzas recientes en el prolongado conflicto que castiga a toda la región.

Según la Alianza del Río Congo (AFC), brazo político del M23, el bombardeo se produjo este viernes entre las 15.45 y las 16.25 horas, cuando varios drones abrieron fuego sobre el mercado de la localidad de Mushaki, en el territorio de Masisi, provincia de Kivu Norte. La organización califica lo ocurrido de “un ataque deliberado contra la población civil constituye un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad”.

Mientras se espera una reacción oficial de las autoridades de Kinshasa, la AFC advierte de que este episodio puede asestar un golpe decisivo al ya frágil proceso de paz impulsado desde hace meses por Estados Unidos, cuyos avances sobre el terreno son prácticamente imperceptibles.

El enfrentamiento entre el M23 y el Gobierno congoleño tiene una dimensión regional: las milicias cuentan con el apoyo de Ruanda, mientras que Kinshasa recibe el respaldo de las fuerzas de Burundi y de grupos paramilitares conocidos como wazalendos. Estos últimos, según denuncia el M23, mantienen operaciones contra sus posiciones en pleno intento de negociar un alto el fuego.

En paralelo, el desplazamiento de civiles no cesa y la emergencia humanitaria en urbes como Goma o Bukavu, capitales de Kivu Norte y Kivu Sur, respectivamente, se agrava día a día. Ambas provincias están bajo control del M23 desde hace meses y las organizaciones locales alertan de una situación límite para la población.

En un comunicado, la Oficina para Asuntos Africanos del Departamento de Estado de Estados Unidos “condena” el ataque contra el mercado de Mushaki y reclama “a todas las partes que ejerzan máxima contención y apliquen de una vez sus compromisos adquiridos de alto el fuego”.

El M23 y su brazo político subrayan que “el proceso de paz no puede ser unilateral, porque para bailar el tango hacen falta dos”, y avisan de que no permanecerán “impasible” ante lo que describen como una escalada de ataques de grupos afines al Gobierno “contra civiles en zonas liberadas” y contra sus propias posiciones.

“Ante esta violencia reiterada, la AFC-M23 se reserva el legítimo derecho de responder con la máxima firmeza para garantizar la protección de la población civil en las zonas liberadas y poner fin a los ataques perpetrados por las fuerzas de la coalición del régimen de Kinshasa”, señala la organización, que apela además a la comunidad internacional “para que den testimonio de estos actos de barbarie”.

Tras un primer balance que hablaba de una veintena de fallecidos, el responsable de la AFC, Corneille Nangaa, ha elevado a 30 el número de muertos y ha criticado con dureza la reacción de Washington, que considera insuficiente y poco clara al mostrarse “curiosamente incapaz de identificar claramente al autor, conocido por todos”.

“Esta ambigüedad es, como mínimo, profundamente lamentable. Su postura, a la vez tímida y equívoca, no está a la altura de la gravedad de la situación”, afirma Nangaa, quien sostiene que esta actitud “desacredita y socava la mediación, además de plantear serias dudas sobre el respeto a los principios de neutralidad, imparcialidad y credibilidad, esenciales para su éxito, claramente comprometido”.