El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, ha decidido posponer el desplazamiento que tenía previsto a Estados Unidos con el objetivo de centrarse en la grave crisis institucional y de seguridad que atraviesa el país, marcada por la guerra de Irán y la intensificación de la ofensiva israelí en el sur del territorio libanés.
“En vista de las actuales condiciones internas, y con el fin de cumplir plenamente con mi deber de preservar la seguridad de los libaneses y su unidad, he decidido posponer mi viaje a las Naciones Unidas y a los Estados Unidos, para seguir el trabajo del gobierno desde Beirut”, ha indicado Salam.
El clima en Líbano ha escalado de nuevo hasta un punto crítico tras la reanudación de los choques entre las milicias del partido chií Hezbolá y el Ejército israelí. Los bombardeos de Israel, solo este pasado miércoles, acabaron con la vida de más de 300 personas en territorio libanés, mientras las fuerzas terrestres proseguían su avance en la invasión del sur del país.
Hezbolá ha rechazado tajantemente las propuestas de desarme impulsadas por el propio Ejecutivo libanés, en línea con las exigencias de Israel, y una parte significativa de la ciudadanía respalda esta postura. Esa sintonía se ha visto reflejada en una multitudinaria concentración celebrada este sábado en pleno centro de Beirut.
En la capital, cientos de manifestantes, portando la característica bandera amarilla de Hezbolá, han mostrado su rechazo a la posición del Gobierno y a las conversaciones previstas para la próxima semana entre delegaciones libanesas e israelíes, orientadas a buscar una salida a la escalada. El diario “L'Orient le Jour” detalla que durante la marcha también se han escuchado consignas contra el primer ministro Salam, al que han tildado de “sionista”.
Ante este escenario, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha convocado este sábado una reunión de urgencia con la cúpula de seguridad del país, mientras el Ministerio del Interior ha avanzado la adopción de “medidas para mantener la seguridad y el orden en la ciudad”.
El nivel de tensión ha llevado al vicepresidente del Consejo Supremo de Líbano, Ali el Jatib, a lanzar un mensaje de contención, pidiendo a la población que no caiga en provocaciones y recordando que “somos un solo pueblo”.
En un comunicado, el dirigente ha subrayado “la necesidad de preservar la paz civil para frustrar los intentos del enemigo de incitar divisiones internas entre los libaneses” y ha pedido “evitar cualquier reacción impulsiva y no dejarse arrastrar a provocaciones destinadas a exacerbar la situación interna al servicio del enemigo israelí”.
Mientras tanto, Israel mantiene sus ataques sobre territorio libanés, pese a que el fin de los bombardeos era una condición irrenunciable planteada por Irán de cara a las conversaciones clave que este sábado celebra con Estados Unidos en Islamabad (Pakistán).
El Ejército israelí ha informado de que, en las últimas 24 horas, ha atacado más de 200 posiciones de Hezbolá en Líbano y ha recalcado que, al no haberse formalizado en ningún momento el alto el fuego provisional entre Irán y EEUU, “seguirá atacando infraestructuras de la organización terrorista Hezbolá y apoyando las operaciones de las fuerzas terrestres que operan en el sur de Líbano”.