El Ejecutivo de Israel ha informado este sábado de la convocatoria de la encargada de negocios de la Embajada de España en Tel Aviv, Francisca Pedrós Carretero, con el fin de trasladarle su protesta por la quema, el pasado 5 de abril, de un muñeco de siete metros que representaba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la localidad malagueña de El Burgo.
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha difundido un comunicado en sus redes sociales, acompañado de un vídeo del momento en que la efigie es volada, en el que afirma que “Esta lamentable muestra de odio antisemita es consecuencia directa de la incitación del Gobierno de Pedro Sánchez”.
En el mismo mensaje, el departamento israelí subraya que “Incluso ahora, el Gobierno español guarda silencio. La encargada de negocios española ha sido convocada para una amonestación”.
Por su parte, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, consultadas por Europa Press, han rechazado “cualquier insinuación insidiosa” y han puesto en valor las actuaciones impulsadas por el Gobierno español para hacer frente al antisemitismo “sin excepciones”.
“El Gobierno de España está comprometido en la lucha contra el antisemitismo y cualquier forma de odio o discriminación, sin excepciones. Por lo que rechazamos con contundencia cualquier acusación insidiosa que apunte lo contrario”, han señalado las citadas fuentes.
En este contexto, recuerdan que se trata del “primer Gobierno en la historia de nuestro país que ha formulado una estrategia nacional de lucha contra el antisemitismo” y aluden a la aprobación en 2023 del Plan Nacional de Lucha contra el Antisemitismo y Fomento de la Vida Judía, “un hito que sistematiza las políticas públicas en este ámbito”.
Las mismas fuentes remarcan que “España reconoce y reivindica los profundos lazos históricos y humanos que la unen al pueblo judío”, y traen a colación la concesión de la nacionalidad a más de 72.000 sefardíes y la “relación constante y fluida” con las comunidades judías asentadas en España. Además, mencionan el refuerzo “significativo” de los dispositivos de seguridad y protección en sinagogas, centros educativos, espacios comunitarios y sedes diplomáticas “con el objetivo de garantizar que ningún ciudadano sea objeto de intimidación o violencia por su religión o origen”.
“Todo este enfoque se enmarca en un principio transversal e irrenunciable: la condena absoluta de cualquier discurso de odio, ya sea por motivos religiosos, étnicos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza”, concluyen estas fuentes.
El episodio de El Burgo se inscribe en la tradicional quema del Judas, una costumbre de Domingo de Resurrección en la que se prende fuego a una figura que simboliza el mal, elegida por el Ayuntamiento del municipio.
En esta edición, la efigie de Netanyahu fue destruida mediante petardos de pólvora que sumaban casi 14 kilogramos, entre vítores del público. Desde el Consistorio han justificado la elección como una manifestación del “No a la guerra” o el “Alto al genocidio”, en alusión a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.